La Caixa cree que la UE no pondría trabas a una posible compra de Catalunya Banc

En busca de unos golosos créditos fiscales de 10.000 millones de euros

El comprador de Novagalicia se podría beneficiar de una reducción de impuestos de 4.500 millones

El Gobierno ha acelerado las subastas de NCG y CX y quiere desprenderse de estas entidades antes de diciembre

La reforma del mapa bancario da sus últimos coletazos. Aún queda por ajustar varios miles de oficinas y destruir también varios miles de puestos de trabajo. Y, por su puesto, queda por resolver las subastas de Novagalicia Banco y de Catalunya Banc. Desde que se inició la reestructuración del sector se ha pasado de 54 entidades financieras que operaban en España hace solo tres años a menos de una docena –con la excepción de las 68 cooperativas de crédito–. Esta depuración sectorial se ha llevado por delante 66.000 empleos desde 2008 hasta 2014 (incluidos los 5.000 trabajadores que están previsto que dejen sus puestos en un año).

En seis años ha abandonado la banca el 24% de la plantilla. En cuanto al número de oficinas, estas pasarán de 37.548 existentes en la actualidad a 32.561 en un año. Desde que se inició la crisis hasta 2014 habrán desaparecido 13.600 sucursales, un 25% del total.

Estos datos, no obstante, pueden sufrir variaciones al alza y acelerar su ajuste. Todo depende de la firma que al final se quede con Novagalicia o Catalunya Banc. De momento, Economía ha pisado el acelerador y busca que ambas entidades salgan de la órbita estatal en los próximos meses. En septiembre en el caso de la firma gallega, y en noviembre en el caso del banco catalán. Las dudas que aún presenta el sistema financiero español reflejadas en los informes de la troika, y más concretamente del Fondo Monetario Internacional (FMI), han servido de revulsivo para que Economía active ambas subastas. Y eso, incluso a costa de que tener que ceder ante la presión de la gran banca al volver a ofrecer ayudas en forma de esquemas de protección de activos (EPA) o de créditos fiscales para despertar el interés de los potenciales compradores y poder vender estas dos firmas.

El posible comprador de Novagalicia podría beneficiarse de un crédito fiscal de 4.500 millones de euros, aunque de momento, solo 2.000 millones están activados. Un goloso bocado para el potencial comprador de la firma gallega. La gran banca, de hecho, ya ha comunicado al FROB su interés por NCG, pero pide ayudas superiores a los 3.000 millones de euros. BBVA es el banco más interesado por hacerse con la entidad gallega. Su presidente, Francisco González, de hecho, ya expuso a su homólogo de Novagalicia, José María Castellano, hace un año y medio, su interés por NCG. Ante la negativa de Castellano, BBVA decidió pujar por Banco Pastor, pero la oferta de Banco Popular, pese a ser inferior convenció más a la entidad gallega. La razón: en su propuesta mantenía la marca Pastor.

La Caixa también quiere crecer en Galicia. Siempre lo ha dicho e intentado. Sabe lo importante que es conservar las marcas regionales y con Novagalicia está dispuesta a mantener su nombre. Otro candidato es Santander, y el fondo Guggenheim, con quien Castellano lleva más de un año negociando.

Esta subasta será decisiva para plantear la de Catalunya Banc (CX). La sorpresa de esta futura puja es el interés que ha despertado en CaixaBank. A priori, el único interesado en la firma catalana era Santander, quien ya había presentado oferta no vinculante en marzo por este banco, pero la ausencia de EPA o de poder computarse todo el crédito fiscal de la firma, que asciende a 5.500 millones, echó por tierra las aspiraciones del grupo que preside Emilio Botín. Ahora han cambiado las tornas. Catalunya Banc iniciará en agosto su reestructuración, como fija Bruselas, aunque con cierto retraso sobre el resto de los bancos nacionalizados. Además, su subasta contará con ayudas. El Gobierno ya ha dejado claro que en esta ocasión las subastas no se declararán desiertas o se suspenderán. 5.500 millones de crédito fiscal, y puede que EPA, es un dulce que puede hacer recapacitar a cualquier entidad, aunque tras engullirla tenga que someterse posteriormente a un duro y dramático régimen.

La Caixa cuenta con una cuota de mercado en Cataluña del 32%, y Catalunya Banc del 14%, de manera que esta operación reforzaría aún más su posición de liderazgo en la comunidad, con una cuota de más del 46%. Fuentes financieras catalanas aseguran que este repentino interés estaría motivado por las ayudas tan golosas que puede llevar consigo CX, además de ser una operación defensiva, ante la entrada de otro potente competidor.

Pese a la alta cuota de mercado que podría asumir en Cataluña La Caixa parece tener claro que Bruselas no le pondría impedimentos por posición dominante, ya que la operación afecta solo a una región, y sería Competencia la que tendría la última palabra. Y La Caixa, que no da una puntada sin hilo, seguro que ya lo ha consultado. Otra cosa es la duplicidad que llevaría consigo esta operación. Pero eso es otro tema.

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