Solo con ella funcionará la unión monetaria

El Banco de España reclama la integración de los mercados

Vista de la fachada del Banco de España.
Vista de la fachada del Banco de España. EFE

que rompan el círculo vicioso entre el riesgo soberano y el bancario y con otros que restablezcan la integración de los mercados financieros. Además, considera que es necesario que se introduzca la “mutualización de riesgos y la solidaridad entre países en el ámbito de las políticas presupuestarias y arquitectura europea, pero no en el ámbito del Banco Central Europeo (BCE)”.

“Sólo así podemos llegar a una situación donde se resuelva la fragmentación y la política monetaria pueda llegar a todos los países participantes en la misma”, ha señalado Malo de Molina durante una ponencia pronunciada en el marco de los Cursos de Verano UCM-Fundación Ramón Areces.

El director general del Servicio de Estudios del Banco de España ha destacado que será difícil reconstruir “completamente” la estabilidad de la moneda única “si no hay una marcha hacia la unión monetaria más integrada”. “Es clave el avance hacia la unión bancaria, fiscal, económica y una cierta legitimidad democrática de este proceso que implica algún elemento de unidad política”, ha explicado.

Retos
A lo largo de su intervención, centrada en las actuaciones del Banco Central Europeo, Malo de Molina ha resaltado que los dos principales problemas a los que ha de hacer frente el BCE son el límite cero de los tipos de interés y la fragmentación del área del euro.

Para intentar solucionar el primero, puede emplear el tipo de interés negativo, un instrumento de “uso limitado que tiene contraindicaciones”, ya que es “perjudicial” para los mercados monetarios, la industria de seguros y los fondos de inversión.

“El BCE cree que si fuese necesario el poner tipos de interés negativo sería una señal muy potente respecto a la relajación de la política monetaria y, por lo tanto, ha hecho ya todos los preparativos para aplicar tipos negativos si fuese necesario”, ha indicado.

Por otra parte, también podría echar mano de la estrategia 'Forward guidance' y, en este punto, ha señalado que el BCE se ha movido en su política de comunicación de una posición en la que decía que en su política monetaria “no acepta ningún tipo de compromiso futuro, a una situación en la que dijeron que mantendrían la política expansiva por el tiempo que sea necesario”.

Además, ha recordado que en la última reunión del BCE, el presidente, Mario Draghi, afirmó que se mantendrían los tipos de interés en el nivel actual o más bajo por un tiempo prolongado. “El BCE está haciendo orientación futura en su política monetaria”, ha añadido, al tiempo que ha puntualizado que donde no entra el Banco Central Europeo es “en la estrategia directa de influir en los tipos mediante la compra masiva y generalizada de bonos públicos”. FRAGMENTACIÓN DE LOS MERCADOS

Para Malo de Molina, el segundo problema que tiene que afrontar el BCE es la fragmentación de los mercados, y ha subrayado que, pese a que la integración monetaria no está funcionando como debería, la fractura “se ha aliviado algo” desde que Draghi anunció que haría “todo lo que fuera necesario” para salvar el euro.

“La fractura se produce porque la crisis ha hecho que en determinados países no se hayan aplicado las políticas necesarias para mantener la confianza en los mercados financieros y se han acumulado desequilibrios. Eso ha generado dudas sobre la viabilidad del proyecto, al menos en la composición y forma de funcionamiento en la que lo conocemos en la actualidad”, ha apuntado.

Para hacer frente a esta fragmentación, el director general del Servicio de Estudios del Banco de España ve necesaria la respuesta de los gobiernos nacionales concernidos y una respuesta de política monetaria. “Si el BCE no reaccionase ante el riesgo de ruptura del euro, su pasividad generaría un fenómeno de expectativas autorrealizables que anticiparían la ruptura del área del euro”, ha dicho.

Así, ha precisado que, por esta razón, el BCE tiene que actuar “con operaciones de 'boca abierta' y el diseño de la Transacciones Monetarias Directas (OMT), que le permite comprar cantidades ilimitadas de bonos de países vulnerables si hay amenazas al euro”.

 

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