Editorial

Deberes hechos y por hacer

El tercer informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) de evaluación del rescate bancario español destaca –con justicia– los importantes progresos que España ha realizado hasta ahora, pero insiste en la necesidad de seguir adoptando medidas para mejorar las condiciones del crédito y apoyar la recuperación económica. El análisis del FMI recuerda las medidas que se han adoptado para sanear y fortalecer nuestro sistema financiero. Es el caso de la transferencia de activos al Sareb o el proceso de recapitalización llevado a cabo en parte del sistema financiero. Una exigente hoja de ruta que ha requerido grandes esfuerzos y duros sacrificios, pero que ha contribuido a hacer más fuerte y más segura –así lo reconoce el organismo– la banca española. Junto a ese respaldo al trabajo realizado, el FMI recuerda lo evidente: los riesgos que supone para el sistema financiero el delicado estado de la economía española y el camino que queda por recorrer antes de que la recuperación económica se convierta en una realidad bien asentada.

El muro preventivo que el organismo propone para afrontar esos riesgos pasa por mantener una actitud “proactiva”, que mantenga la recapitalización de las entidades y garantice “rápidas” provisiones para cubrir nuevos riesgos. El informe del FMI coincide con el cierre, por parte de la banca nacionalizada española, de uno de los episodios más traumáticos que ha vivido el sistema financiero español: la crisis de las preferentes y la obligación de devolver gran parte de los ahorros de los 400.000 pequeños clientes que hace unos años invirtieron sus recursos tanto en participaciones preferentes como en deuda subordinada. Bankia cerraba ayer el plazo para que sus preferentistas solicitasen una solución arbitral y las previsiones de la entidad apuntan a que para el último trimestre de este año se haya resuelto la mayor parte de los procesos sometidos a arbitraje. Por su parte, Novagalicia y Catalunya Banc acabaron la semana pasada su proceso de quita, canje de híbridos por acciones y posterior venta de estos al Fondo de Garantía de Depósitos. A falta de que se resuelvan por vía judicial las reclamaciones de aquellos clientes que hayan optado por esa solución, no hay duda de que el sector financiero español ha dado una respuesta sólida a los requerimientos y necesidades de los preferentistas.

Como recuerda el propio FMI, la banca española ha hecho buena parte de sus deberes. Ahora resta terminarlos, pero también que otros hagan su parte del trabajo de modo que grandes asignaturas pendientes –como la unión bancaria europea– dejen de ser proyectos para convertirse en realidades. En esa tarea es vital que el Banco Central Europeo mantenga su apoyo a los sistemas bancarios más débiles de la eurozona de modo que vuelvan cuanto antes a desempeñar su función natural: alimentar el crédito.

 

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