Dos décimas menos que en el anterior

China creció un 7,5% en el segundo trimestre

Después de meses especulando con el crecimiento de China este lunes se ha confirmado. Las cifras divulgadas por el Buró Nacional de Estadísticas del país (NBS) ha revelado lo que los últimos datos macroeconómicos y el mercado daban por descontado, que la ralentización del gigante asiático es un hecho. El el segundo trimestre la economía china creció un 7,5%, dos décimas menos que los primeros tres meses 2013 y lejos de las tasas del 8% de épocas pasadas.

El volumen total del producto interior bruto (PIB) de la segunda economía mundial ascendió a 24,8 billones de yuanes (4,03 billones de dólares, 3,08 billones de euros) y la tasa de crecimiento registrada está en línea con las previsiones de los analistas.

Este 7,5% coincide con la meta de crecimiento mínimo establecida por las autoridades chinas para este 2013 y supone tres décimas menos que el global del año pasado, cuando China creció a su tasa más baja en 13 años.

Por actividades productivas, el valor añadido de la agricultura creció un 3%, el de la industria un 7,6% y el de los servicios un 8,3% con respecto al mismo periodo del año anterior.

La inversión en activos fijos en los seis primeros meses del año se situó en los 18,13 billones de yuanes (2,94 billones de dólares, 2,26 billones de euros), un 20,1% más con respecto al primer semestre del año.

Las ventas al por menor, principal termómetro del consumo del país, crecieron un 12,7%, mientras que la producción industrial aumentó un 9,3%, dos décimas menos que en el primer trimestre.

Durante los seis primeros meses del año, el crecimiento de la segunda economía mundial se situó en el 7,6% solamente una décima por encima del objetivo mínimo para 2013.

En la presentación de los datos, el portavoz de la Oficina Nacional de Estadísticas, Sheng Laiyun, aseguró que la economía del país “llevó a cabo un desarrollo sostenido y creció a un ritmo moderado”.

China está experimentando un menor crecimiento en los últimos trimestres debido al reajuste de su modelo económico, muy dependiente de las exportaciones y la demanda externa, para orientarlo hacia uno donde el consumo interno sea el componente más importante.

A pesar de la ralentización de la economía, los analistas no esperan que las autoridades chinas lleven a cabo medidas de estímulo en los próximos meses, algo que se interpreta como la voluntad de los nuevos líderes de sacrificar décimas de PIB a corto plazo para asegurar un crecimiento sostenido a largo plazo.

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