Se sientan el PSD, CDS-PP y el PS

Los partidos portugueses inician el diálogo para cerrar la crisis política

Las conversaciones entre los tres principales partidos lusos para llegar a un “compromiso de salvación nacional” que cierre la crisis política arrancaron este domingo, cuatro días después de que el jefe de Estado les pidiera negociar un acuerdo.

Los representantes de los socialdemócratas del PSD y el democristiano CDS-PP, que juntos forman la coalición conservadora en el Gobierno, así como los del principal grupo de la oposición, el socialista (PS), se dieron una semana de plazo para concluir este proceso de diálogo.

Las tres formaciones informaron en un escueto comunicado de que durante esta primera toma de contacto fueron definidos los plazos y “la metodología de trabajo”, bajo la premisa de alcanzar un consenso que permita a Portugal culminar con éxito el período de asistencia financiera, que termina en junio de 2014.

Tanto los partidos conservadores como el socialista anunciaron apenas unas horas antes el nombre de sus representantes en la mesa de negociación, que se reunirán en una semana marcada por la emisión de deuda del miércoles, cuando el país comprobará la reacción de los mercados a su aguda crisis política.

El PS certificó de esta forma su participación en el diálogo a tres bandas, aunque en un principio había exigido como condición previa que las conversaciones se extendiesen al resto de fuerzas parlamentarias.

Los socialistas justificaron en un comunicado esta decisión por el rechazo a este proceso expresado ayer por los lideres del Partido Comunista, Jerónimo de Sousa, y el marxista Bloque de Izquierda, Joao Semedo, que en su opinión “se auto-excluyeron”.

Acuerdo de "salvación nacional"

Pese a que se sentará en la misma mesa con los conservadores para intentar lograr un acuerdo de “salvación nacional”, el PS también anunció hoy que votará a favor de la moción de censura contra el Ejecutivo que presentará esta semana el partido ecologista Los Verdes.

La iniciativa no tiene visos de prosperar, ya que la suma de escaños del PSD y el CDS-PP les da mayoría absoluta en la Cámara, y ambos tienen previsto rechazarla.

Sin embargo, la decisión de los socialistas evidencia una vez más el ambiente de crispación política que se respira en Portugal, y que ya se pudo comprobar el pasado viernes en el Parlamento.

Aunque con matices, todos los partidos, el propio jefe de Estado, patronales y sindicatos coinciden en la necesidad de relajar las severas políticas de austeridad aplicadas durante los dos últimos años y centrarse más en la recuperación del crecimiento, pero difieren sobre cómo hacerlo.

El presidente luso, el histórico dirigente conservador Aníbal Cavaco Silva, es el precursor de este proceso de diálogo entre los partidos, que espera concluir con un consenso que permita al país garantizar el cumplimiento del programa acordado con la UE y el Fondo Monetario Internacional a cambio de su rescate, a la vez que aprueba medidas para estimular su economía.

Cavaco Silva, cuyo cargo no tiene funciones ejecutivas pero sí le otorga la potestad de disolver el Parlamento y aprobar cambios en el equipo de Gobierno, confía también en que el acuerdo ayude al regreso a los mercados del país.

Emisión de deuda

Portugal se mide precisamente esta semana al duro examen de los inversores con una nueva emisión de deuda a corto plazo, la primera desde que estalló la crisis de Gobierno, el pasado 2 de julio.

La subasta en este caso será de títulos a cinco y doce meses, con la que el Tesoro luso pretende colocar entre 1.250 y 1.500 millones euros.

La crisis política en Portugal se prolonga ya casi dos semanas después de que el anuncio de dimisión del titular de Exteriores y líder del CDS-PP, Paulo Portas, colocara a la coalición gubernamental al borde de la ruptura.

Aunque Portas finalmente aceptó seguir en el Ejecutivo como viceprimer ministro, esta solución presentada por los conservadores no fue aceptada por Cavaco Silva, quien hizo un llamamiento para alcanzar un “compromiso de salvación nacional” más amplio, que incluya también a los socialistas.

El presidente también rechazó la petición del PS y el resto de fuerzas de izquierda de convocar inmediatamente elecciones anticipadas, aunque admitió la posibilidad de celebrarlas a partir de junio de 2014, un año antes de que termine la legislatura.

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