Editorial

Apostar por el futuro pasa por invertir en I+D

El informe anual de la Fundación Cotec, que fue presentado ayer en Madrid, arroja una sombría radiografía del estado actual de la I+D+i en España. Los duros efectos de la crisis y la necesidad de cumplir con las exigencias de ajuste fiscal han recortado de forma abrupta la inversión en esta materia, tanto en el sector público como en el privado. En el primero, la caída del gasto ha llevado los recursos dedicados al sistema a los niveles registrados en 2005. Mientras entre 2008 y 2010 la dotación presupuestaria llegó a alcanzar los 9.000 millones de euros, los ajustes posteriores han rebajado las partidas hasta los 6.000 millones de 2013, un 38% menos. En el caso del sector privado, el número de empresas con actividades en I+D ha caído un 36% entre 2008 y 2011. El informe afirma que el gasto total en I+D en España, con recursos públicos y privados, se situó en 14,184 millones de euros en 2011, lo que supone una reducción del 2,8 % respecto a 2010, debido sobre todo al recorte del gasto público en esta materia.

Mientras que la explicación en el caso del sector público radica en el severo régimen de ajuste de gasto que España se ha visto obligada a acometer para reducir el déficit público, en el sector privado los motivos tienen que ver con los devastadores efectos que ha tenido la crisis sobre el perfil de empresa que invierte en I+D en nuestro país. Desde Cotec se recuerda que el grueso de empresas españolas que realizan I+D+i tiene una plantilla de entre 10 y 49 empleados. Son precisamente estas compañías las que más han acusado la virulencia de la coyuntura económica, en contraste con las grandes corporaciones, que han resistido con mayor fortaleza los embates de la recesión. La economía española cuenta con un tejido empresarial en el que abunda el primer perfil y escasea el segundo, lo cual ha repercutido negativamente en la evolución de los recursos privados dedicados a la innovación.

En cualquier caso, la caída de recursos dedicados a la innovación constituye un problema muy serio para el futuro de la economía española. El gasto en I+D+i resulta fundamental para alimentar la competitividad de las empresas y sentar las bases del crecimiento que España necesita para salir de la crisis. Dado que el rigor del calendario de ajuste fiscal ha incidido severamente en la caída de la inversión pública, es necesario aprovechar el relajamiento que se ha introducido en ese calendario para empezar a recuperar la apuesta por la innovación. En el caso del sector privado, ese objetivo podría lograrse con nuevos incentivos fiscales a la inversión en I+D+i, siempre que esos beneficios se acompañen con un control suficiente sobre los resultados. La inversión en investigación e innovación es una apuesta a largo plazo y precisamente por ello se trata de un campo que no puede esperar.

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