Editorial

Llega la nueva manera de hacer banca

La intensa reestructuración a que ha sido sometido el sector financiero español tendrá éxito solo si desemboca en un sistema más eficaz, seguro, sostenible y próximo al cliente. La economía española sigue inmersa en su proceso de desapalancamiento y esto influye de manera determinante en la concesión del crédito. Mientras el Banco de España sigue pidiendo a la banca que refuerce su capital sin descuidar los préstamos, esta tiene en la recuperación de los márgenes y la rentabilidad su primera prueba tras una reestructuración que ha resultado una reconversión en toda regla. Paralelamente a un sinfín de cambios regulatorios, las entidades deben prepararse para superar más test europeos y afrontar las nuevas –y duras– exigencias de capital que llegarán de la mano de Basilea III. Además, quedan dos importantes flecos que resulta urgente coser: Caixa Catalunya y NCG. Hasta que se dé en ambos casos una solución adecuada no se podrá dar por terminado un proceso que, de la mano de importantes ayudas europeas, ha sido la más ambiciosa reconversión sectorial de las últimas décadas en la economía española. De este nuevo mapa va a salir un nuevo modelo, mucho más ajustado en oficinas y plantilla, una nueva forma de hacer banca comercial y de relacionarse con los clientes. A ello van a colaborar también de forma importante experiencias como las sobrevenidas a causa de los productos híbridos.

De cómo se plantee el nuevo modelo de la banca y la nueva forma de realizar su actividad dependerá que el enorme esfuerzo público y privado realizado no haya sido en balde. Porque ha llegado la hora de fijar toda la atención en el negocio. Para ello se está gestando una nueva filosofía de oficina bancaria, mucho más grande que las actuales, en las que la media de empleados estaba en torno a cuatro. Tras el fuerte recorte oficinas –a pesar del cual el sector financiero español sigue en la cabeza europea en establecimientos, aunque no en empleo–, se están diseñando otras mucho más amplias. En este nuevo concepto de grandes centros de atención al cliente, que seguirán dotados de ese elevadísimo nivel tecnológico en lo que España es pionera, desarrollarán su trabajo equipos de 20 a 30 empleados. También se instalarán en espacios diáfanos, pero dotados con sistemas protectores de la intimidad entre el gestor y el cliente. Pero la relación con este va a ir más allá de los espacios físicos. Así, por ejemplo, la nueva política de la banca para las hipotecas se centrará en créditos personalizados en los que perfil y grado de vinculación serán aún más importantes.

El sector es consciente de que, tras las recientes convulsiones, debe reaccionar para hacer frente a un futuro más complejo y difícil. Quien mejor lo sepa interpretar obtendrá éxito en el empeño. Pero, como siempre en la banca, ganará la partida quien no deje de aplicar la prudencia, verdadera piedra angular de este negocio.

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