Francisco Tejera, socio consultor en InnoQualitas

Objetivo de todo emprendedor: generar bienestar social

Objetivo de todo emprendedor: generar bienestar social

La actividad económica realizada en nuestro tejido empresarial no debe de olvidarse de generar bienestar a nuestra sociedad. Este precepto, es la base fundamental sobre la que debe girar toda actividad económica y no exclusivamente la obtención de rendimiento para el capital invertido. El control de nuestra actividad y de los recursos productivos utilizados, la empatía con la sociedad, y el respeto hacia las normas, son el eje fundamental que todo emprendedor debe de tener en mente al iniciar su viaje como empresario.
Existen, entre otras, 5 buenas prácticas financieras que aconsejo debemos intentar cumplir para el buen fin de nuestra empresa, éstas son:

1. El estado de patrimonio neto debe de garantizar el equilibrio patrimonial.

El estado de nuestro patrimonio neto debe de representar una situación saludable para la empresa, es decir, el montante acumulado de nuestro capital, reservas, remanente y resultado del ejercicio debe de dar una cantidad igual o superior a nuestro activo no corriente. Lo fundamental es que la empresa tenga suficiente capacidad financiera para soportar sus actividades a largo plazo y parte de sus actividades a corto plazo. Una situación, donde esta relación es inversa, requerirá aportaciones de los socios o préstamos de financiación a largo plazo para soportar nuestra actividad. Los administradores de la sociedad tienen responsabilidad frente a terceros y frente a los propios accionistas, debiendo tomar acción inmediata para remediar situaciones, que por consecuencia de pérdidas, reduzcan nuestro patrimonio neto por debajo de lo establecido legalmente. No actuar en consecuencia, es una mala práctica y una situación en contra de la ley.

2. El estado de tesorería como herramienta de gestión.
Una buena previsión de tesorería nos ayudará a gestionar nuestra tesorería y a enfrentarnos con suficiente antelación a los problemas financieros que se puedan presentar a corto plazo. En el estado de tesorería debemos reflejar las previsiones de cobros y pagos de los próximos tres meses, ver los saldos previstos en bancos, y poder planificar nuestras compras y adquisiciones de servicios.

3. El análisis mensual de los estados financieros respecto al plan de negocio.
Debemos todos los meses analizar los resultados del último cierre contable, comparando los datos obtenidos respecto a las previsiones realizadas en nuestro plan de negocio.
El análisis de nuestro Balance de Situación nos facilitará indicadores importantes para nuestra actividad, como son, entre otros, los ratios de rentabilidad, solvencia y endeudamiento. Fijar objetivos y analizar tendencias, tomar acciones correctoras y medidas preventivas, es una buena práctica.


4. El cumplimiento de las obligaciones frente a terceros.
Como hemos indicado anteriormente, como resultado del análisis del estado de tesorería, podemos decidir si es necesario tomar alguna acción para poder cumplir nuestras obligaciones con terceros (Hacienda Pública, Seguridad Social, trabajadores, entidades financieras, proveedores y acreedores). En algunas ocasiones, deberemos enfrentarnos a situaciones que impliquen aplazar nuestros pagos de una forma consensuada con el acreedor, suponiendo en muchos casos, gastos financieros adicionales. Es necesario saber, que cualquier incumplimiento de pago tendrá un efecto multiplicador en la cadena de pagos entre terceros afectando negativamente a nuestra economía.

5. Todas las operaciones con clientes y proveedores deben de tener previamente un acuerdo de nivel de servicio.
Es muy recomendable firmar un acuerdo de nivel de servicio con nuestros clientes y acreedores. Es necesario desde un principio dejar claro formalmente que compromisos deben de cumplir ambas partes respecto al servicio acordado, como por ejemplo, forma de pago, precios y descuentos, niveles de confidencialidad, protección de datos, propiedad de la documentación o de los ficheros creados, tiempo de resolución de incidentes, recursos disponibles y en qué plazo, respuesta ante contingencias, riesgos existentes…
El empleo de estas 5 buenas prácticas, ayudará a que nuestro incipiente negocio pueda crecer financieramente de una forma planificada y eficiente.

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