Recomienda limitar el pago del dividendo en efectivo al 25% del beneficio

Linde aprieta a la banca para que supere con nota el examen europeo

Fachada del Banco de España.
Fachada del Banco de España. EFE

El Banco de España pidió ayer a las entidades financieras que limiten el reparto de dividendos durante el presente ejercicio y que “en todo caso” el abono en efectivo no exceda del 25% del beneficio consolidado atribuido. El supervisor prepara a las entidades para que todas aprueben con holgura el examen del próximo año de Europa. Como adelanto pedirá en octubre que todos los bancos le remitan sus activos ponderados por riesgos.

El supervisor no da respiro a la banca. Si el miércoles pidió a todo el sector que en un mes revise y le remita toda la información sobre sus cláusulas suelo, ayer envió una carta a la AEB y a la CECA recomendando a sus asociados que extremen la prudencia en su política de dividendos. Para ello les ha pedido limitar este año el pago a los accionistas y no distribuir en efectivo más de un 25% de sus beneficios atribuidos. No pone límite numérico al reparto de dividendo en acciones, aunque también recomienda cautela en su utilización.

El Banco de España pretende con esta medida tan impopular para el accionista que la banca cuente en todo momento con “un adecuado nivel de capitalización” porque cree que es “especialmente necesario en un momento como el actual, en el que persisten incertidumbres sobre la evolución de la economía”.

La recomendación, no obstante, es más amplia, ya que, además, explica que tendrá “en cuenta las circunstancias de cada entidad” y pide prudencia en el reparto de dividendo mediante la entrega de acciones, una fórmula muy empleada por la banca tanto española como europea en los últimos años.

En la medida en que esta alternativa se utilice de manera recurrente y no responda a una situación temporal o transitoria, la institución que encabeza Luis María Linde considera conveniente que el dividendo total por acción “se ajuste razonablemente para acomodarse al crecimiento de las acciones en circulación y a la evolución de los beneficios”.

La recomendación anunciada ayer ya era conocida por las entidades. Fue comunicada en las reuniones que ha mantenido el supervisor con el sector hace dos semanas. El pasado año la banca repartió 12.952 millones en dividendo.

Con esta recomendación, que se suma a la limitación en la remuneración de los depósitos, la cláusula suelo y las nuevas provisiones por refinanciación, pretende que la banca, no solo no descuide su capitalización, sino que se despeje ya cualquier duda existente aún sobre su solvencia. Uno de los objetivos de Linde, y por extensión del Gobierno, es que toda la banca española apruebe con nota el próximo examen que realizará en el primer semestre de 2014 la Autoridad Bancaria Europea (EBA). De ahí que apriete las tuercas a todo el sector.

La primera prueba de la salud de la banca española se realizará en octubre, una vez que todas las entidades hayan entregado al Banco de España un cómputo de las provisiones extra que deben realizar por sus refinanciaciones.

Ese mes el supervisor pedirá a todas las entidades que entreguen sus activos ponderados por riesgos (APRs), o lo que es lo mismo, el denominador para calcular la ratio de solvencia de la banca. Este es el principal sistema de cálculo con el que la EBA realiza su análisis sobre la salud de las entidades europeas.

Todos los bancos centrales van a exigir a las entidades que supervisan sus APR antes de cierre de año. El problema es que el sistema para calcular dichos activos es diferente según el país, y España es uno de los más exigentes.

La banca española lleva años pidiendo que se suavice este cálculo sin conseguirlo. José María Roldán, responsable de regulación del Banco de España, ha comunicado a la banca que no flexibilizará el sistema actual de cálculo de los requerimientos de capital.

Una recomendación que afecta a los más pequeños

La medida recomendada por el Banco de España de limitar el pago en efectivo del dividendo tiene distintos efectos en la política de remunerar al accionista de cada banco. En Santander está limitación apenas altera su estrategia para este año, ya que menos del 15% de su beneficio se destina al pago de dividendo en dinero. En el caso de BBVA ocurre lo mismo, ya que reparte dos dividendos en efectivo y dos en acciones. En CaixaBank inicialmente la medida tampoco altera su política de remunerar el dividendo. En el caso de Popular, puede que altere la posibilidad de dar su primer dividendo tras su ampliación de capital del pasado año. Bankinter sí debe modificar su estrategia, ya que es el único que tradicionalmente pagaba en efectivo. Fuentes de las entidades financieras aseguran que las medidas que “está imponiendo o recomendando el Banco de España parecen propias de un sector intervenido. Ahora los inversores pueden huir del sector”.

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