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Protección parcial al contribuyente

Los contribuyentes europeos están siendo gradualmente aislados de los riesgos asumidos por sus bancos. El acuerdo alcanzado por los ministros de Finanzas de la Unión Europea implica que los futuros rescates serán financiados en mayor medida por los accionistas de los bancos y los acreedores, en lugar de a través de fondos públicos, lo que representa un avance significativo.

Cualquier banco que esté agotando su capital tendrá que reemplazarlo orquestando una quita de hasta el 8% de su deuda total. Un fondo de resolución financiado por los distintos Estados miembros contribuirá otro 5% de los costes del rescate. Los contribuyentes solo serán responsables después de eso, ya sea a través de los 60.000 millones de euros acumulados por el Mecanismo Europeo de Estabilidad, el fondo de rescate de la zona euro, o por medio de los gobiernos nacionales para los que no pertenercen al euro.

Esto debería evitar algunos de los errores garrafales más evidentes de la última crisis financiera. Una jerarquía clara de quién sufriría esa quita evitará el tipo de agresiones torpes sobre los depositantes asegurados como en la primera versión del plan de rescate chipriota. Los depósitos de menos de 100.000 euros permanecen protegidos y, por encima de eso, las pequeñas empresas y los depositantes minoristas se situarán en una categoría superior, y por encima los grandes depositantes y tenedores de bonos corporativos de alto nivel.

Una jerarquía sobre quién sufriría la quita en un rescate evitaría agresiones a los depositantes

Sin embargo, los contribuyentes no están del todo protegidos. Dar a los gobiernos flexibilidad en áreas como decidir qué pasivos se verán afectados podría permitirles favorecer a algunos acreedores sobre otros –como hicieron los holandeses con el rescate de SNS a principios de año. También hay un problema de transición ya que no está previsto que el nuevo protocolo se active hasta 2018.

Sin embargo, en general, los políticos europeos han tenido éxito en la elaboración de un esquema que es inflexible, de modo tranquilizador, en sus puntos más importantes. Los retos ahora son que se mantenga firme contra una moderación de la norma por el Parlamento Europeo y la creación de una poderosa autoridad paneuropea resolución para decidir cuándo iniciar uno de estos procesos. Pero por ahora, el acuerdo es un buen comienzo.

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