Argentina le propuso participar en seis campos de Vaca Muerta

Los activos ofrecidos por YPF a Repsol están sobrevalorados en un 1.000%

El consejo basó su rechazo en varios informes

Comparó el valor con campos de EE UU

Pemex actuó e intermediario

Antonio Brufau, presidente de Repsol.
Antonio Brufau, presidente de Repsol.

El consejo de administración de Repsol zanjó en su reunión del miércoles la polémica surgida en torno a la oferta “de paz” que YPF le hizo llegar para poner fin al conflicto sobre la expropiación de su exfilial argentina acaecida el año pasado. Una oferta realizada a través de un intermediario, la petrolera mexicana Pemex, que tiene un 10% de Repsol y está representada en su consejo.

 Por unanimidad el máximo órgano de gobierno de la compañía que preside Antonio Brufau dijo no a una oferta que calificó de “lesiva” para sus intereses. Esta consistía en dar entrada a Repsol en una sociedad integrada por activos de Vaca Muerta (concretamente, en participaciones de seis campos) equivalentes al 6,4% de la superficie de este macroyacimiento de YPF en la Patagonia. La citada sociedad estaría controlada por YPF, con un 51%, mientras que Repsol tendría el 47% y Pemex el 2% restante.

El Gobierno argentino, interesado en firmar la paz con Repsol para incentivar la inversión de otras petroleras en el país, estimaba su oferta en 5.000 millones de dólares: 3.500 millones por los citados activos y otros 1.500 millones en capital (1.000 millones en bonos del Estado y 500 millones en cash), de los que Repsol no podría disponer al tratarse de una cantidad que se destinaría obligatoriamente a inversión para el desarrollo de los campos.

Pese a la fuerte insistencia de Pemex de que se aceptara la propuesta, finalmente, tampoco su representante se manifestó a favor de la misma en la reunión del consejo del miércoles ante la evidencia de que se trataba de una oferta más que “insatisfactoria”.

El rechazo, defendido por Brufau, se sustentó en varios informes que venían demostrar que las participaciones ofrecidas estaban sobrevaloradas en casi un 1.000% respecto al valor de otros campos de shale gas en Estados Unidos y a las propias concesiones de Vaca Muerta otorgadas por el Estado argentino a la propia YPF.

Los campos a desarrolla suman un total de 185.000 acres (cada acre equivale a algo más de 4.000 metros cuadrados) que el Gobierno argentino valora en 3.500 millones de dólares, por tanto, a 43.000 dólares el acre. Esta cifra contrasta con los 4.000 dólares de valor promedio de cada acre en campos de shale gas de Estados Unidos, país donde más desarrollado está el mercado de hidrocarburos no convencionales. Con el agravante de que estos campos están en producción y Vaca Muerta, aún por explorar.

Para colmo, el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner otorgó a YPF en mayo la concesión del campo Amarga Chica (uno de los ofrecidos a Repsol) con un valor de 4.400 dólares el acre.

Una baza ante el Ciadi

Un dato relevante que se desprende de la oferta es que si antes de la expropiación Repsol tenía en su cartera los tres millones de acres que suma la superficie de Vaca Muerta y que a esta, el Estado argenino la valora en 43.000 dólares por acre, ello supondría que el valor total expropiado  en este yacimiento, grosso modo, es de unos 130.000 millones de dólares.

Un valor que Repsol podría esgrimir en el arbitraje internacional que instó ante el Ciadi a finales del año pasado. Repsol reclama unos 10.500 millones de dólares (importe que resulta de aplicar la ley y los estatutos en caso de expropiación) además del lucro cesante.

Con todo, como manifestó en el hecho relevante remitido el miércoles a la CNMV, Repsol deja la puerta abierta a un acuerdo con Argentina que incluya un justiprecio.

En más de una ocasión, los responsables de la petrolera han mostrado su disposición a aceptar activos como parte del precio, pero activos líquidos, que puedan ser vendidos en el corto plazo. Respecto a cuál podría ser una buena oferta, en la petrolera apuntan a la que "el mercado pueda considerar válida".

Una reprimenda a Pemex

Pemex, accionista de Repsol con un 10% del capital, ha sido la encargada de intermediar en la oferta que el Gobierno argentino ha hecho a Repsol para resolver el litigio por la exporpiación de YPF. Pero no es la primera vez que Argentina busca la intermediación, pues ya el pasado mes de marzo recurrió al presidente de La Caixa, Isidró Fainé, como accionista de referencia, para entregarle una oferta que, con alguna ligera mejora, es similar a la que ha gestionado ahora Pemex.

En el caso de la petrolera mexicana, esta ha defendido con uñas y dientes la propuesta argentina de dar participación a Repsol en una sociedad para desarrollar campos de Vaca Muerta, en la que Pemex tendría un 2%. Se desconoce si su interlocución responde a otros intereses en Argentina, pero lo cierto es que el pasado miércoles, los responsables de la compañía mexicana venieron a Madrid dispuestos a explicar a la opinión pública las bondades de la oferta.

Para ello, Pemex convocó a varios medios a una rueda de prensa que transcurriría en paralelo a la celebración del consejo y que iba a ofrecer Carlos Morales, director de exploración de Pemex y exconsejero de YPF en representación de Repsol. Morales participó como invitado en el consejo mientras se trató sobre la oferta. Pero el malestar transmitido por el consejo por la rueda de prensa, hizo que los responsables de Pemex la desconvocaran finalmente.

Consejeros como el presidente de Sacyr, Manuel Manrique, que ocupa un puesto en el consejo de Repsol, se sorprendieron por una propuesta de la que tuvieron noticia oficial en el consejo. Y es que, en realidad, la oferta la ha recibido Pemex, que la dio a conocer hace varias semanas al presidente de Repsol, Antonio Brufau.

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