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Igualdad de condiciones

El intento del Comité de Basilea para armonizar las normas de apalancamiento hará subir la temperatura en Wall Street. El regulador mundial quiere que los bancos presenten un ratio de apalancamiento métrico que incluiría los valores nocionales adicionales de los derivados. Ello limitaría significativamente la capacidad de los prestamistas estadounidenses para compensar la oposición a las operaciones de derivados.

Las propuestas de Basilea tienen por objeto crear el tipo de condiciones de igualdad que los bancos generalmente piden. Si los cinco mayores bancos estadounidenses hubieran calculado su apalancamiento de acuerdo con esta metodología, sus niveles de apalancamiento habrían estado más cerca de los de sus iguales europeos, según un estudio de Barclays. Además, el movimiento de Basilea sería bien recibido por los mercados.

El margen de apalancamiento que concede Basilea (de hasta 33 veces el patrimonio) es claramente muy alto: solo un 3% de caída en los activos dilapidaría el patrimonio de un banco con ese nivel de endeudamiento. Pero el comité merece elogios por la ampliación de la definición de activos, para evitar que los bancos jueguen con los cálculos. Las normas tienen por objeto captar las operaciones que quedan fuera del balance y los acuerdos de recompra.

La metodología es muy compleja en algunos puntos y la prescripción demasiado rígida, lo que puede dejar a un conjunto de propuestas sensatas a merced de las presiones en Washington. Entidades de todo el mundo también pueden empujar a los reguladores a que definan su capital de una forma más generosa. El comité ha dicho poco sobre el numerador de la ecuación del apalancamiento, indicando solamente que se fija tanto en el Tier 1 de capital ordinario como en el capital reglamentario. Pese a los avances, los bancos todavía pueden hacer retroceder el último intento de mantenerlos bajo control.

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