Cumbre de los países más poderosos

El G-8 se compromete a intensificar la lucha contra el fraude fiscal

La Casa Blanca exige un acuerdo de intercambio de información tributaria a nivel global

El Reino Unido asegura que aumentará la transparencia fiscal de sus territorios de ultramar

El presidente estadounidense, Barack Obama, junto al primer ministro británico, David Cameron y el presidente de Rusia, Vladímir Putin.
El presidente estadounidense, Barack Obama, junto al primer ministro británico, David Cameron y el presidente de Rusia, Vladímir Putin. EFE
Enniskillen (Irlanda del Norte)

Las autoridades fiscales de todo el mundo deberían intercambiar de forma automática información para combatir la lacra de la evasión fiscal”. Así se pronunciaron ayer los líderes del G-8 en su declaración final de la cumbre celebrada en Irlanda del Norte. EE UU, Reino Unido, Francia, Italia, Alemania, Canadá, Japón y Rusia se comprometieron a establecer nuevas reglas para dificultar la creación de empresas pantalla en paraísos fiscales. La Casa Blanca, por su parte, señaló ayer que está actualizando su evaluación de riesgos a través de un documento en el que analiza los principales métodos para lavar dinero y evadir impuestos.

La crisis económica y la caída de los ingresos públicos han reforzado la presión de la comunidad internacional para acabar con los llamados territorios offshore. Si bien muchos de estos paraísos fiscales llevan años firmando acuerdos de intercambio de información para salir de las llamadas listas negras, la evasión fiscal sigue siendo un problema de primera magnitud para las administraciones tributarias de los países desarrollados.

Tanto en el Reino Unido como en EE UU, las multinacionales, y especialmente las compañías tecnológicas, están en el punto de mira por su facilidad para trasladar beneficios a jurisdicciones de baja tributación.

La declaración del G-8 sobre fiscalidad igualmente señala que los países en desarrollo deberían disponer también de información y capacidad para la imposición fiscal. El grupo de países más poderosos también indica que las transacciones sobre terrenos tienen que ser transparentes y respetar los derechos de propiedad de las comunidades locales, mientras que las extracciones de minerales deben realizarse de forma legal y no en zonas de conflicto. Todos los ingresos generados deben ser declarados, apuntaron.

El primer ministro británico, David Cameron, reiteró el compromiso de su Gobierno a elevar la transparencia de los territorios británicos de ultramar, refugio tradicional para los evasores.

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