A favor de competir "en igualdad de condiciones"

Los aparejadores demandan una ley de servicios profesionales equitativa

Este colectivo reclama poder realizar las funciones de un ingeniero, si otros titulados van a poder dirigir las obras

Economía confirma que ultima la nueva ley aunque no da fechas para su aprobación

Jesús Paños, presidente del Colegio de Aparejadores de Madrid.
Jesús Paños, presidente del Colegio de Aparejadores de Madrid.

El Ministerio de Economía se resiste a poner fecha a la aprobación de la futura ley de servicios profesionales, pero sí admite que los trabajos se encuentran en estado “avanzado, aunque no lo suficiente como para poder explicar cuáles serán los principales cambios de la norma”. Se trata de una de las medidas más demandadas por Bruselas y que más retraso acumula desde que se anunció por primera vez. Por ahora, solo está claro que forma parte del plan nacional de reformas.

Entre los colectivos que probablemente se verán más afectados con los cambios legales destaca el de los aparejadores, arquitectos técnicos o ingenieros de edificación, que son las tres denominaciones que ha tenido esta profesión en la historia reciente.

Según la información que se difundió a finales del año pasado sobre cuáles eran los pilares de la reforma, los aparejadores eran uno de los profesionales cuya colegiación ya no será obligatoria, por lo que los colegios profesionales pasarán a funcionar como asociaciones. Más que este aspecto, lo que realmente preocupa a estos profesionales es la futura regulación de las reservas de actividad.

Según éstas, para el desarrollo de determinadas funciones la ley establece que solo podrán acometerlas una serie de profesionales. Pues bien, la futura ley prevé reducir el número de reservas de actividad a las estrictamente necesarias y justificadas. Con ello, se pretende generar más competencia y mejorar la competitividad de la economía mediante una rebaja generalizada de precios.

Capacitación demostrable

El presidente del Colegio de Aparejadores de Madrid, Jesús Paños, asegura que la reforma de la colegiación no es lo que les preocupa, “pasaremos de ser un colegio obligatorio a otro necesario por todos los servicios que ofrece, por lo que la gente vendrá”. Sin embargo, los cambios que se avecinan en materia de reserva de actividad sí inquietan.

Paños admite que la información que se dio a conocer a finales del año pasado podría no ser la definitiva, pero lo cierto es que todo apunta a que se suprimirá la reserva exclusiva respecto a la dirección de ejecución de obra.

De esta manera, los arquitectos técnicos “ya no seremos los únicos con capacidad para firmar este tipo de encargos”, señala el presidente del Colegio de Aparejadores de Madrid. Así, arquitectos e ingenieros podrían acceder a esta actividad, siempre que acrediten la formación y capacitación para llevarla a efecto. Paños resalta que no será un problema, siempre y cuando los aparejadores que también acrediten la formación y capacitación adecuadas puedan acceder a otro tipo de funciones hasta ahora cotos exclusivos de arquitectos e ingenieros.

“Estamos de acuerdo en que el que más sepa, que se lleve el trabajo, pero en igualdad de condiciones; es decir, que sea una liberalización simétrica”, añade Paños. Estos profesionales insisten en defender la reciprocidad entre competencias de arquitectura e ingeniería, de lo contrario: “¿qué sentido tendría entonces estudiar arquitectura técnica o ingeniería de edificación?”, se preguntan.

En este sentido, recuerdan cómo los aparejadores acaban de ser reconocidos como profesionales capacitados para emitir el nuevo certificado energético que deberán tener todas las viviendas que se alquilen o se vendan a partir de ahora. “Además, ya que el sector de la obra nueva está tan deprimido y sus perspectivas de recuperación no son nada halagüeñas, los nuevos aparejadores, aquellos que se están formando en estos momentos en las universidades, deben saber que existen otros nichos de negocio para los que estamos capacitados, como es la valoración hipotecaria o el asesoramiento patrimonial”, explica Paños. “Y si la liberalización se realiza con equidad, vendrán muchos más”, puntualiza.

Crédito a la rehabilitación y el certificado energético

Las reformas puestas en marcha para sacar de su letargo al sector de la construcción y, en especial, al mercado inmobiliario son bien recibidas por los aparejadores, aunque con matices.

“Lo mejor del nuevo plan de vivienda y la futura ley de Rehabilitación, aún en trámite parlamentario, es que ha recogido parte de las aportaciones que realizamos en su momento”. “No obstante, si una ley, por buena que sea, no se aplica de forma correcta, es muy probable que sirva para muy poco”, asegura Jesús Paños, presidente delColegio de Aparejadores de Madrid. Con esta afirmación se refiere a que si las comunidades de vecinos interesadas en los nuevos incentivos a poner en marcha obras de rehabilitación no encuentran despúes financiación, “no se logrará el objetivo de impulsar la actividad y la creación de empleo”.

En cuanto al nuevo certificado energético al que están obligadas las viviendas que se vendan o se alquilen, Paños hace otra advertencia en el mismo sentido. “Nada más conocerse la normativa, han empezado a proliferar empresas y profesionales que realizan una publicidad preocupante. Así, nos hemos encontrado anuncios que garantizan la máxima calificación si se contrata el certificado con ellos”, explican desde el Colegio de Aparejadores de Madrid.

Por este motivo, estos profesionales exigen controles e inspecciones efectivas de la Administración que sean capaces de frenar estas prácticas. “De lo contrario, solo se conseguirá que se reste importancia al certificado y no se logre otro de sus principales objetivos: reducir el consumo energético”, añaden las mismas fuentes. Solo dando salida al stock en desuso, que una parte conviene rehabilitar, y logrando que el crédito fluya, se saldrá de la crisis, aseguran.

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