Halla "nuevos indicios" de delito

El juez envía de nuevo a Blesa a la cárcel, pero ahora sin fianza

El expresidente de Caja Madrid sale a las 20:30 de la tarde de los juzgados para ser conducido a prisión

El representante de la Fiscalía se ha opuesto a la medida cautelar de prisión

Silva se basa en los correos enviados al ex director financiero por la compra del banco de Miami

El expresidente de Caja Madrid Miguel Blesa (izda) a su llegada a los juzgados de Plaza de Castilla.
El expresidente de Caja Madrid Miguel Blesa (izda) a su llegada a los juzgados de Plaza de Castilla. EFE

Por segunda vez en tres semanas, el expresidente de Caja Madrid Miguel Blesa ha recorrido, a bordo de un furgón policial, la ruta que lleva de los juzgados de Plaza Castilla a la cárcel de Soto del Real. A diferencia de la ocasión anterior, sin embargo, el banquero no realizará el camino de vuelta en las próximas horas. El titular del Juzgado de Instrucción número 9 de Madrid, Elpidio José Silva, decretó esta vez prisión incondicional sin fianza para Blesa al hallar “nuevos indicios”, según la nota emitida por el juzgado, sobre las presuntas prácticas fraudulentas cometidas en la compra del City National Bank of Florida (CNB) que Caja Madrid llevó a cabo en 2010.

Blesa, que está siendo investigado por supuestos delitos societarios, administración desleal, falsedad en documento y posible apropiación indebida, fue llamado a declarar “de urgencia” por el juez Silva a media mañana. Fuentes cercanas a la causa revelan que su comparecencia fue reclamada por el juez para interrogar al banquero acerca de la correspondencia electrónica que mantuvo Blesa con su entonces director financiero, Ildefonso Sánchez Barcoj, en relación a la adquisición del banco en Miami. El propio Barcoj fue citado a declarar como imputado unas horas antes de que lo hiciera el expresidente de la caja para aclarar también el contenido de estos mails.

Los correos, proporcionados por la Guardia Civil, revelan la inquietud de Blesa por el efecto que podría tener un cambio en la cotización del dólar, a 1,6 euros en aquel momento, sobre la operación. El entonces director financiero le tranquilizaba apuntando que Caja Madrid había suscrito un seguro de cambio sobre las cantidades previstas para la compra del CNB, de la inmobiliaria mexicana Su Casita, y de otros 100 millones de euros, cuya asignación no está clara y sobre los que la acusación particular sostiene que se lucró Blesa personalmente.

El juez Silva, además, habría señalado como irregularidad de la operación el hecho de que esta se troceara en una primera adquisición sobre el 87% del CNB y otra posterior por el 13% restante con el objeto de eludir el control de la Comunidad de Madrid, según explican fuentes citadas por Europa Press. De este modo se habría evitado superar el límite de compromiso del 5% de los recursos propios de la entidad que obligaba a recibir luz verde del gobierno autonómico.

Bajo estos “nuevos indicios” y tras las tres horas que duró el interrogatorio de Blesa, el juez Silva comunicó al imputado su decisión de enviarle a prisión sin posibilidad de fianza. Una petición que había sido elevada por el sindicato Manos Limpias, personado como acusación particular, que también reclamó sin éxito el mismo destino para Barcoj.

La decisión del juez Silva fue calificada de “profundamente injusta” por parte de su defensa, según recoge Efe, y fue adoptada en contra del criterio de la fiscalía. El Ministerio Público también se declaró en contra de la orden de prisión dictada el pasado 16 de mayo, cuando Blesa fue enviado a prisión bajo fianza de 2,5 millones de euros. Aunque el banquero pasó la noche en Soto del Real, fue liberado al día siguiente tras aportar dicha cuantía en efectivo.

Las recurrentes discrepancias de criterio entre la fiscalía y el magistrado no hacen sino echar más leña al fuego en un caso plagado de polémica en el que la figura del juez ha cobrado el mismo protagonismo que la del principal imputado. Silva, de hecho, ha sido relevado temporalmente de la investigación de la segunda columna vertebral del caso Caja Madrid: la que se ocupa de indagar en los cuantiosos préstamos que la firma concedió a Marsans, la empresa del entonces presidente de la CEOE_y consejero de la caja, Gerardo Díaz Ferrán. La defensa de Blesa presentó una solicitud de recusación contra Silva alegando la “manifiesta falta de imparcialidad” del magistrado, su interés personal directo e indirecto en el caso y su “enemistad manifiesta” con el imputado, demostrada “en su tono despectivo y denigrante”.

Como consecuencia, la Audiencia Provincial de Madrid decidió apartar el pasado 31 de mayo a Silva temporalmente de esta rama de la investigación hasta decidir si procede recusarlo. Hasta entonces, se ha nombrado un juez sustituto que no practicará ninguna diligencia que no considere urgente. La defensa de Blesa también ha solicitado la recusación de Silva en la investigación por la compra del CNB, si bien esta petición aún no ha sido tramitada. En paralelo, el Consejo General del Poder Judicial ha abierto un expediente al juez Silva por retrasos y falta de motivación en sus resoluciones y por “desconsideración con los funcionarios” que en última instancia podría costarle el cargo.

Los históricos episodios que está deparando el caso Caja Madrid no son, sin embargo, más que una parte de toda la actividad judicial que rodea a la entidad, y que prosigue con la investigación del caso Bankia, en la que se dilucidan las responsabilidades en torno a la fusión que dio lugar a la entidad, la salida a Bolsa y la venta de preferentes. Los procesos abiertos forman parte de la revisión judicial de la crisis financiera española que, de momento, se salda con el envío a prisión incondicional del primer banquero.

Golpe definitivo para un banquero aupado por Aznar

Con el ingreso en prisión de Miguel Blesa, en esta segunda ocasión de forma incondicional sin fianza, cae ante la justicia el que durante años fue uno de los principales banqueros del país. Blesa presidió Caja Madrid, por entonces la cuarta mayor entidad financiera de España, entre 1997 y 2010, años en que se fue incubando la burbuja inmobiliaria y de crédito que terminaría por estallar de forma arrolladora el pasado año, con la nacionalización de Bankia, heredera los excesos acumulados durante años en la caja madrileña.
Blesa, nacido en Linares en 1947, aterrizó en el consejo de administración de Caja Madrid en 1993 y al poco tiempo se reveló como la figura de confianza del recién elegido entonces presidente del Gobierno, José María Aznar, para ponerse al frente de Caja Madrid. El expresidente de la entidad mantiene una larga relación de amistad con Aznar que se fraguó cuando ambos preparaban la oposición de Inspector Financiero y Tributario del Estado, en los años 70. En su ascenso a la presidencia de Caja Madrid y durante su continuidad en el cargo, Blesa contó por tanto con el apoyo indiscutible del expresidente del gobierno y líder del Partido Popular, en tiempos en los que las cajas de ahorros acusaban abiertamente la influencia de los partidos políticos en el poder.
La salida de Blesa de Caja Madrid estuvo también marcada por el devenir interno del Partido Popular. El exbanquero fue víctima en la recta final de su presidencia del fuego cruzado entre Alberto Ruiz Gallardón y Esperanza Aguirre, que trasladaron su pugna por el poder político en la Comunidad de Madrid al control de la caja. Aguirre intentó en septiembre de 2008 forzar la salida de Blesa, postulando como relevo a Ignacio González, que hoy es presidente de la Comunidad de Madrid.
Ahí comenzó una etapa de desgaste hasta su salida en 2010 y su relevo por Rodrigo Rato.

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