Tribuna

¿Interesa aún la industria?

Estarán de acuerdo en que un país es, en gran parte, lo que es su industria. En el nuestro, tengo la sensación de que la realidad de la industria está siendo ignorada y que se imponen medidas que empeoran la situación. ¿Es desconocimiento? A finales del los 90, cerca de un millar de industrias manufactureras españolas, unidas por la característica de altos consumos de calor en sus procesos productivos, invirtieron en cogeneración para ganar eficiencia energética y reducir costes y emisiones –y ahorrando de paso al país importaciones de combustibles-, y lo hicieron con un marco legal (RD2366/.O2) que fomentó la instalación de unos 6.000 megavatios de potencia destinados a dar competitividad a esas industrias. Más tarde, un nuevo marco legal (RD661/2007) para el impulso de nuevas inversiones no obtuvo resultado porque el mercado ya era consciente de la insuficiente tasa de rentabilidad que planteaba, 7%, aunque logró relacionar el precio de venta de la energía eléctrica fabricada con el del combustible utilizado y la inflación. Aunque no consiguió que se incrementara potencia, al menos, aseguró un trato correcto a la inversión realizada por esas industrias. Hoy, éstas son las que, desde que se inició la crisis, se lanzaron a exportar a la vista del desplome del mercado interno. Salieron a competir con sus productos fuera de nuestras fronteras y lo hicieron, y lo hacen, muy bien. Son industrias eficientes que están luchando en mercados complejos con resultados económicos justísimos, sabiendo que cualquier incremento en los costes sería una catástrofe para sus exportaciones. El Gobierno sabe que el país tiene en su industria exportadora –la más eficiente- una base para aguantar la crisis y relanzar la economía cuando el entorno lo permita. Sabe que si pierde más tejido industrial será la debacle y, por eso, apoya abiertamente a la industria automovilística. Pero ¿y las otras industrias eficientes que son también Marca España? Son sectores de altísima eficiencia como el papelero, alimentario, químico, cerámico o textil que siguen produciendo, exportando y manteniendo el empleo con un esfuerzo titánico y sin margen. En ellas, los costes energéticos son determinantes, por eso, están asociados a la cogeneración, que les aporta eficiencia generando calor o vapor y electricidad en un mismo proceso. La cogeneración es una herramienta de competitividad, de ahorro energético, que les mantiene su pasaporte exportador. Las últimas medidas a la cogeneración penalizan los precios de venta de estas industrias eficientes en más de un 30% (nuevos impuestos energéticos, derechos de CO2 y moratoria de sus plantas a la “modificación sustancial” para mantener la eficiencia energética). Estas medidas sobre un sector que trabajaba ya con una TIR del 7%, llevarán a las industrias al cierre. Los últimos datos de la CNE evidencian que, a febrero, había ya 239 plantas de cogeneración paradas, el 24% de las existentes, con una potencia de 841 megavatios, el 14% del total instalado. Mi impresión es que cerrará más del 40% de la cogeneración española entre este año y el que viene. Toda esa cogeneración está asociada a producción industrial exportadora. ¿Cuáles van a ser las consecuencias? La situación de la industria es muy mala, tanto que su contribución al PIB no llega al 12% - más baja que la de Portugal-, así que, si queremos salir del agujero, hay que apoyar a la industria, como están haciendo los países de nuestro entorno. Las medidas de nuestro Ejecutivo no están ayudando a que la industria eficiente pueda ser el motor de la recuperación. No apuestan por la creación de riqueza y empleo a través de la industria que exporta, que innova y que invirtió en instalaciones y en equipos de cogeneración para ser más competitiva y más eficiente. Las medidas van en sentido contrario, generando un preocupante incremento de costes por impuestos que lleva a cierres industriales. Como industrial, hago un llamamiento para que el nuevo marco energético que se anuncia respete la ya perdida “rentabilidad razonable” para la cogeneración. Solo eso, permitiendo que continúe su función de herramienta de mejora de los rendimientos energéticos de las industrias que hicieron en su momento grandes inversiones y que hoy solo reclaman que se les deje mantener el ritmo de producción industrial y de exportación. Son las industrias que están salvando al país con sus exportaciones, que piden el apoyo de su Gobierno y reclaman seguridad jurídica y estabilidad normativa con unas medidas justas en función de su aportación al país y de su situación, porque quieren seguir construyendo el futuro de España.

José Manuel Collados Echenique es presidente de la Asociación Española de Cogeneración - Acogen

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