Tribuna

El gremio de la Responsabilidad Social

Aunque el arcano debe existir, dicen los sabios que, sea cual fuere el ámbito en el que nos movamos, nadie conoce cuál es el secreto para que nazca una conjunción de voluntades; para que un grupo de personas decidan llevar adelante un proyecto común. Los socios de la recién nacida Asociación Española de Directivos de Responsabilidad Social, DIRSE, hemos sabido conjugar nuestra inquebrantable fe en la RS con el espíritu gremial sin ataduras que, a la antigua y romántica usanza, nos convoca y reúne. Y no hablamos solo de los que ejercen como directivos de la RS: podrán ser socios de DIRSE todas las personas, hombres y mujeres competentes, que se ocupan en tareas relacionadas con la gestión, el estudio, la enseñanza, la difusión o el diseño de políticas de una forma de gestionar la empresa y las organizaciones que hemos venido en llamar Responsabilidad Social; en definitiva, de la manera de concebir la función social de la empresa y las instituciones en la nueva sociedad. Nace a finales de abril y crece DIRSE poco a poco, haciendo posible el diálogo entre personas que, como escribió Albert Camus, hemos buscado sinceramente la verdad sin dejar de ser lo que cada uno es o piensa, y a partir de un principio irrenunciable: el fomento de la RS en todos los ámbitos, incluyendo el asentamiento de una ciudadanía que también debe ser más responsable. Además, la Asociación -con carácter estrictamente profesional- quiere dar apoyo, promoción, formación permanente y procurar el reconocimiento profesional a la función específica y singular que desarrollan los directivos y ejecutivos de la RS en sociedades, instituciones, asociaciones, fundaciones o en cualquier tipo de organización, sea pública o privada. En DIRSE, las empresas ayudan, pero los socios son siempre personas físicas y en su seno tienen cabida los apóstoles y los profesionales de la RS, nunca los mercenarios.

Sabemos que ni la empresa ni las instituciones son entes autosuficientes. Y, por eso, promoveremos un gran esfuerzo colectivo, necesario para que las organizaciones que quieren ser responsables sean capaces de dialogar con sus grupos de interés, involucrándolos en sus fines y procurando un clima de creatividad e innovación social que fomente la competitividad y haga diferente y mejor a cada organización. Las organizaciones también deben buscar la perfección si quieren hacer posible una sociedad solidaria y sostenible. Por eso, DIRSE, desde su ámbito, también trabajará para que la vida social, como denuncia Sennett, no sea tan brutalmente simple: “el nosotros-contra-ellos combinado con el que-cada-uno-se-apañe.” Nacemos con proyección internacional y con vocación iberoamericana; con el propósito de luchar contra la corrupción y trabajar en los ámbitos económico y social, de gobernanza y transparencia, medioambiental y de los derechos humanos y laborales, y en la gestión y el comportamiento ético, en la necesaria búsqueda de valores y normas relativas a un aquí y ahora, como nos enseño Aristóteles. Compartir valores está en la esencia de la ética cívica que debe conducirnos a una sociedad más justa, que siempre está necesitada de buenos ciudadanos y de dirigentes honestos y competentes.

La crisis nos ha instalado en el cortoplacismo, y somos conscientes de que la RS, en general, no esta hoy entre las prioridades empresariales. Hemos olvidado que es, sobre todo, profesionalidad y una forma comprometida de hacer las cosas. Esa convicción hace que DIRSE quiera profundizar en saberes bien armados que, como personas y profesionales, nos den pautas de comportamiento humano. El hombre solo puede ser persona por la educación, decía Kant, y el management no es nada sin las ciencias que han profundizado en el hombre. Por eso, no buscamos el éxito inmediato. El éxito es el resultado de una empresa o acción, y, normalmente, es pasajero. Trabajamos por la excelencia, el arete griego, la virtud al estilo del Renacimiento. Nuestro propósito es hacer bien las cosas, buscando la fórmula para introducir en nuestras vidas, y en la de nuestras instituciones, frente a los vaivenes motivadores del corazón y de los volubles sentimientos, conceptos tan antiguos como cumplir con nuestro deber. Queremos servir a nuestro país, sabiendo que el presente hay que vivirlo con perspectiva histórica y que el futuro nunca está escrito. Nos guía la inquietud y el propósito de ayudar a quienes nos lo demanden y seguiremos tratando de obtener respuestas porque, así lo escribe el argentino Andrés Neuman: “no sé por qué no sé, mejor que conocer es preguntar dos veces”.

Juan José Almagro es presidente de DIRSE

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