Editorial

Motor de talento en la automoción

Una amplia experiencia industrial, con resultados contrastados, y un inteligente enfoque para dotar a las factorías de la flexibilidad necesaria han sido factores determinantes para que el sector español del automóvil se haya asegurado importantes inversiones, suficientes como para dotarlo de un colchón que asegure su futuro. Las plantas que las grandes multinacionales del sector poseen en España han demostrado sobradamente su competitividad, muy por encima de rémoras comparativas como los costes laborales o la situación geográfica periférica, que encarece en transporte. Pero, una vez conseguido esto, es el momento de dar un nuevo paso, que añada a las fábricas instaladas en España valor añadido más allá de su capacidad ensambladora. Es el acertado camino emprendido por varias compañías, con centros de investigación, desarrollo e innovación ya instalados en España, a los que ahora se sumará el que Iveco abrirá en su planta de camiones de Madrid. La filial del grupo Fiat, que ya ha aprobado la inversión, empleará en este departamento a dos centenares de ingenieros. El automóvil siempre ha sido motor industrial y de empleo en España. Lo ideal es que para la salida de esta crisis también sea capaz de sumar el talento y las capacidades de los muy bien cualificados técnicos españoles.

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