Editorial

Gestión política del déficit asimétrico

El presidente del Gobierno tiene muy complicado convencer a los presidentes autonómicos del Partido Popular de que en el diseño asimétrico del reparto del déficit regional para este año no encubre un intento, aunque sea bienintencionado, de amansar al tigre independentista que cabalga desde Cataluña. Los esfuerzos empleados ayer en la cumbre a la que convocó a los barones populares, junto con el titular de Hacienda, no fueron suficientemente convincentes. Tiene difícil explicación pretender que el trato diferenciado se justifica en que cada comunidad parte de puntos distintos, puesto que es considerar inútil el descomunal sacrificio exigido a los administrados en las comunidades en 2012. Y la única pequeña garantía que se han llevado quienes hicieron ya los deberes el año pasado es que habrá para las regiones que administran algún tipo de compensación financiera, que seguramente vendrá de la mano de los presupuestos comunitarios.

 Para repetir este año, en parte, el ejercicio del pasado, cuyos detalles quedan en manos del Consejo de Política Fiscal y la negociación con Hacienda, las regiones díscolas deben demostrar que su incumplimiento no fue deslealtad e insolidaridad con los demás, sino incapacidad financiera real. Si no es así, Rajoy tendrá muy complicado aplicar con consenso una solución asimétrica.

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