Podría cobrar una cuota por los títulos prestados a un amigo, según la BBC

Críticas a Microsoft por querer controlar los juegos de segunda mano en Xbox One

Tampoco ha caído bien la incompatibilidad de la consola con los juegos de la Xbox 360

Don Mattrick, presidente de la división de Entretenimiento de Microsoft, muestra la nueva consola Xbox One.
Don Mattrick, presidente de la división de Entretenimiento de Microsoft, muestra la nueva consola Xbox One.

Microsoft se ha encontrado con fuertes críticas por parte de algunos jugadores después de conocerse que la compañía podría cobrar una cuota para jugar a juegos de segunda mano en su nueva consola Xbox One. Una política que, según informó la BBC, también podría extenderse a los juegos prestados.

El gigante de Redmond, que anunció este martes su nueva máquina de ocio, quiso aclarar ayer la polémico y aseguró que Xbox One no bloqueará la segunda mano y que se podrán comprar y vender online los códigos asociados a cada juego.

Así, y según apuntó Phil Harrison, vicepresidente de Microsoft, cuando un usuario compre un juego nuevo para Xbox One, recibirá un código que tendrá que introducir para activarlo e instalarlo en el disco duro. Ese código, que se valida a través de internet, solo se podrá usar una vez.

El directivo explicó que al estar vinculado el código a la cuenta de Xbox Live, el usuario podrá utilizar el juego en otra consola que no sea la suya, pero con su cuenta. Por el contrario, si lo que quiere es jugar con la cuenta de un amigo, tendrá que pagar una tarifa, informó la web especializada Vandal. Según Harrison, en el caso de un juego nuevo el precio será el del juego en ese momento.

Microsoft, que parece no querer acabar con el mercado de juegos de segunda mano pero sí controlarlo dado que es muy rentable en todo el mundo, aseguró que pronto anunciará todos los detalles sobre sus nuevos planes respecto a los juegos de segunda mano. Y recomendó no compartir los detalles de la cuenta de Xbox Live con otras personas.

Además de este aspecto, hay otras cuestiones que no han gustado a los usuarios. Uno, la incompatibilidad de la nueva Xbox One con los juegos de la Xbox 360, su predecesora, una situación que viene derivada del cambio de arquitectura de la consola. El otro punto negro: la necesidad de tener demasiado tiempo conectada a internet a la consola. Algo imprescindible si el usuario quiere explotar todas sus funcionalidades de la máquina.

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