Tim Cook defiende que su compañía no viola las leyes tributarias

El Senado de EE UU acusa a Apple de crear una estructura de filiales para evadir impuestos

Apple niega evadir impuestos en EE UU a través de subsidiarias en Irlanda.

El senador John McCain acusa a la firma de ser “uno de los mayores evasores de impuestos del país.

El consejero delegado de Apple Tim Cook (C) , el director financiero de la empresa Peter Oppenheimer (izquierda) y el responsable de operaciones fiscales Philip Bullock juran ayer en su testimonio ante el Senado de Estados Unidos.
El consejero delegado de Apple Tim Cook (C) , el director financiero de la empresa Peter Oppenheimer (izquierda) y el responsable de operaciones fiscales Philip Bullock juran ayer en su testimonio ante el Senado de Estados Unidos.

La polémica sobre los trucos fiscales utilizados por compañías como Apple, Google, Amazon o Microsoft para evadir el pago de impuestos sube de temperatura y el cerco político se estrecha sobre ellas. Ahora en EE UU, después de que un informe del Subcomité de Investigaciones de la Cámara alta determinara que Apple ha creado dos subsidiarias en Irlanda (Apple Operations International y Apple Sales International), que no tenían empleados ni presencia física, con el único fin de canalizar miles de millones de dólares de sus ganancias globales para sortear el pago de impuestos en EE UU.

El documento no acusa al fabricante del iPhone de violar ninguna ley, pero sí destaca que Apple utilizó un complejo andamiaje para evitar pagar impuestos en ganancias de al menos 74.000 millones de dólares (más de 56.000 millones de euros) entre 2009 y 2012.

Durante casi dos horas, el consejero delegado de Apple, Tim Cook, defendió en una audiencia en el Senado que su compañía no ha violado las leyes tributarias ni ha utilizado artimañas fiscales. Cook insistió en que todo lo que hace su empresa es legal e indicó que Apple es probablemente “el contribuyente corporativo” más grande de EE UU, ya que solo en 2012 pagó 6.000 millones de dólares (4.615 millones de euros) en impuestos. Además, indicó que en el caso de los beneficios que genera Apple en EE UU, la imposición fue del 30,5%. "Pagamos todos los impuestos que debemos, hasta el último dólar", señaló Cook ante los senadores. "No solo cumplimos con la ley, cumplimos con el espíritu de la ley".

Una de las intervenciones más duras fue la del senador John McCain quien dijo que “en los últimos cuatro años, Apple ha evitado pagar impuestos sobre 44.000 millones de dólares de beneficios”. McCain definió a la compañía como “uno de los mayores evasores de impuestos en Estados Unidos.” Según McCain, tres sociedades constituidas en Irlanda controlan el 60% de las ganancias de Apple y dicen ser residentes fiscales "en ninguna parte del mundo", dijo McCain. "Es completamente indignante.

Cook argumentó también que las subsidiarias irlandesas ayudaron a la economía estadounidense mediante la financiación de proyectos de I+D de productos, y mediante la expansión de Apple en Europa y Asia. El demócrata Carl Levin fue muy incisivo en este punto: "Usted señala, y es exacto, que el 95% de la creatividad que se dedica a los productos está en California ", dijo Levin. "Sin embargo, dos tercios de las ganancias se van a Irlanda.". A lo que respondió Cook: "Senador, estamos orgullosos de que todas nuestras actividades de I + D o la gran mayoría se encuentra en los Estados Unidos". A lo que el político respondió: "Lo sé, pero los beneficios que se derivan de ella están en Irlanda, en empresas que usted controla y que no pagan impuestos", dijo Levin. "¡Debería estar orgulloso!", añadió, según recoge Bloomberg.

El primer directivo de Apple defendió también defendió también que la compañía es un auténtico motor de creación de empleos en EE UU, donde calcula que gracias a su actividad ha creado unos 600.000 empleos.

El debate no se ha quedado solo en EE UU, donde los legisladores también han acusado a otras empresas del sector de alta tecnología, como Microsoft, Google, HP o Cisco, de argucias de ingeniería fiscal similares a las empleadas por Apple. Ayer, el viceprimer ministro irlandés y titular de Asuntos Exteriores, Eamon Gilmore, defendió la “transparencia” del sistema fiscal de su país después de las acusaciones vertidas por el Senado estadounidense contra el creador del iPad.

Según informó Efe, Gilmore, ministro también de Comercio, insistió en que la actuación de Apple “no es una cuestión” que surja como consecuencia del funcionamiento del sistema fiscal irlandés. “Este es un asunto que surge en otras jurisdicciones, y es algo que debe abordarse primero en esas jurisdicciones y, después, habrá que atajarlo con acuerdos internacionales e Irlanda está totalmente a favor”. Ciertamente, esta audición de Cook forma parte de un intenso debate para modificar en EE UU el actual régimen fiscal a las empresas, donde tienen un impuesto de sociedades del 35%, el más alto de la OCDE. El máximo responsable de Apple sostiene que el sistema actual penaliza a las multinacionales estadounidenses que hacen gran parte de sus ingresos fuera de EE UU.

Igualmente, el tema ha saltado a la agenda política en Europa, donde los reguladores británicos se han mostrado especialmente críticos. En Reino Unido, Google se enfrenta a investigaciones por sus políticas tributarias, y HP y Microsoft han sido llamadas al Capitolio para responder a preguntas sobre su escasa contribución fiscal en el país. El último caso que disparó de nuevo este agrio debate fue el de Amazon. El gigante del comercio electrónico pagó 2,4 millones de libras (2,8 millones de euros) de impuesto de sociedades el año pasado en Reino Unido por unos ingresos de su filial de 320 millones de libras, según los datos hechos públicos por la compañía. Sin embargo, la prensa del país desveló que la compañía registra gran parte de sus ingresos británicos en Luxemburgo para reducir su contribución y que su volumen de negocios había sido realmente de 4.200 millones de libras.

Estos artificios contables fueron calificados de “inmorales” por un comité de legisladores británicos y de “broma” por la presidenta laborista de la Comisión de Finanzas Públicas del Parlamento británico, Margaret Hodge, quien destacó que Amazon había recibido 2,5 millones de libras de incentivos fiscales gubernamentales en 2012.

 

Factura fiscal favorable a Apple en España

Apple reduce al mínimo su factura fiscal... también en España. El gigante tecnológico opera en el mercado local mediante dos empresas, Apple Marketing Iberia, dedicada al “soporte de ventas y proveedor de servicios de marketing”, y Apple Retail Spain, que es la que opera las tiendas. A pesar del tirón de ventas de iPhone e iPad en el mercado local, el grupo declaró en su ejercicio 2012 (finalizado en septiembre) ingresos conjuntos que apenas superan los 160 millones de euros y pérdidas totales de 11,68 millones. La factura fiscal, por tanto, es negativa, es decir, resulta una cifra favorable a Apple de 4 millones de euros.

Apple Marketing Iberia reconoce en sus cuentas que “tiene abiertos a inspección los cuatro últimos ejercicios para todos los impuestos que le son aplicables”, si bien anticipa que, según sus asesores, “no existen contingencias fiscales de importes significativos”. Además, aclaran, que es una “nota estándar que exige la ley”.

Según las últimas cuentas depositadas en el registro, Apple Marketing Iberia tuvo en 2012 una cifra de negocios de 20,3 millones de euros, un 14% más. La compañía factura desde Irlanda el grueso de sus ventas de iPhone, iPad y Mac y en la filial española solo registra una comisión por esas ventas. El beneficio neto fue de 3,97 millones de euros, frente a los 4,66 millones de un año antes. En impuestos, esta sociedad paga en España 2,5 millones de euros. La otra filial del gigante de la manzana en España, Apple Retail Spain (ventas a través de su red de tiendas), facturó 142 millones en 2012, un 86% más que los 76,35 millones de 2011. La firma tuvo pérdidas de explotación de 22,2 millones y un resultado neto negativo de 15,65 millones. Con todo, la factura fiscal asciende a 6,5 millones a favor de Apple en forma de créditos fiscales, es decir, que servirán para compensar “con los beneficios fiscales que la sociedad espera obtener en los próximos años”.

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