Iñaki Ortega, director de Madrid Emprende

¡Pégalo en la nevera!

¡Pégalo en la nevera!

Si eres emprendedor debes tener en cuenta que el plan de negocio, antes que un documento que sirve para convencer a ángeles o VCs, es sobre todo una herramienta interna que te ayuda en las primeras fases del proyecto a dar forma y organizar algo que sólo existe en tu mente.

 

El canvas es un tipo de business plan muy apropiado para evitar que el proceso creativo termine en el salto de la idea al papel. Esto es así gracias a que es un formato que fuerza a romper con la tiranía del pensamiento lineal que nos han inculcado desde el colegio. Además, su visualidad favorece la construcción del modelo empresarial desde una visión global y facilita la participación de todo el equipo promotor en su elaboración.

Se trata de una fórmula muy distinta de la tradicional, la cual tiende a encorsetar demasiado al concebir la empresa non nata desde el catecismo del management. Y es que el emprendedor debe pensar más como creador que como gestor. Marketing, operaciones, recursos humanos, jurídico, plan financiero… son áreas clave para cualquier empresa en funcionamiento, pero planificar al detalle el contenido de cada una de ellas para un proyecto en formación, además de difícil, es estéril. Lo normal es que los planteamientos iniciales cambien mucho a medida que la startup va entrando en contacto con el mercado. Por otra parte, resulta complicado bajo este esquema anclado en la organización y no en el negocio distinguir aquello que es estratégico en el lanzamiento empresarial de lo que es puramente instrumental.

La cultura del lean startup demanda algo más conceptual, práctico y móvil, y los modelos canvas responden precisamente a esta necesidad; la propuesta de valor se sitúa en el centro del lienzo, y en torno a ella se organizan los elementos imprescindibles para su concreción. De este modo, las ideas fluyen y se tejen de una forma natural, respondiendo a cuatro sencillas preguntas conectadas entre sí: qué, a quién, cómo y cuánto. Cuando es preciso repensar el concepto de empresa, es muy fácil ver cómo cada parte afecta al todo y el todo a las partes; y hacer las modificaciones oportunas, por profundas que sean, es una operación tan sencilla como poner o quitar post-its.

Las ventajas del canvas son obvias en una economía en la que pensar con el lado derecho del cerebro marca cada vez más la diferencia; no en vano, la única forma de concebir un negocio verdaderamente innovador es tratando de impedir que la lógica de la eficacia ahogue el ingenio del emprendedor.

En el fondo, pasar del plan de negocio que se encuaderna al plan de negocio que se puede pegar en la nevera de tu casa constituye un buen reflejo de la revolución startup que está en marcha. Recuerda que, ahora más que nunca, emprender no es una profesión, es un estilo de vida.

Reseña biográfica

Soy un emprendedor. He tratado de poner siempre en práctica mis ideas; unas veces a través de las empresas que he fundado, otras desde mis responsabilidades como cargo público, y, también, en las clases que he tenido el honor de impartir durante los últimos quince años en varias universidades y escuelas de negocios.

El asesinato de Miguel Ángel Blanco marcó un punto de inflexión en mi vida que me llevó a ser diputado en el Parlamento vasco en tres legislaturas, hasta que en 2005 me llamaron para hacer realidad la estrategia de apoyo a emprendedores de la capital mediante la agencia Madrid Emprende.

Soy doctor en Economía, asesoro a varios gobiernos en materia de desarrollo económico y he fundado la ONG "Proyecto Hago". Acabo de publicar el libro "Políticas públicas para los emprendedores".

Desde enero de 2013 ocupo el puesto de director general de Comercio, Desarrollo Económico e Innovación en el Ayuntamiento de Madrid.

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