Editorial

Crecer nos interesa a todos

La UE ha entrado oficialmente en recesión tras haber cerrado el primer trimestre del año con una caída del PIB del 0,1%. Europa encadena así dos trimestres consecutivos con una economía en retroceso, mientras que la eurozona acumula ya un largo año y medio, tras caer otro 0,2%. Entre los grandes países del euro, solo Alemania se ha mantenido en positivo, aunque con un raquítico 0,1%. Francia ha entrado también en recesión, lo cual no debería ser una sorpresa, dada su perseverante resistencia a reformar la economía. Los datos de Eurostat confirman que no solo la periferia, sino también el corazón de Europa está enfermo. A estas alturas, y tras años de crisis, es evidente que hay algo en la política económica europea que no funciona. Sin poner en duda la necesidad de sanear las cuentas públicas de los Estados y de completar las reformas pendientes –un capítulo que España no ha terminado y que Francia haría bien en afrontar ya–, es necesario adoptar medidas directas para estimular el crecimiento. Con una soberbia típica de París, François Hollande se comprometía ayer a abordar las reformas que Bruselas exige, no porque lo pida la CE –explicaba– “sino porque nos interesa”. Efectivamente, a ellos les interesa, a nosotros nos interesa; y por eso, precisamente, no hay que esperar para ponerse manos a la obra.

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