El Ecofin quiere que los grandes ahorradores sufraguen los rescates
BR07 BRUSELAS (BÉLGICA) 14052013.- El ministro de Economía y Competitividad español, Luis de Guindos, asiste a la reunión de los ministros de Economía de la Unión Europea (UE) celebrada en Bruselas, Bélgica, hoy, martes 14 de mayo de 2013. EFEOlivier Hoslet
BR07 BRUSELAS (BÉLGICA) 14/05/2013.- El ministro de Economía y Competitividad español, Luis de Guindos, asiste a la reunión de los ministros de Economía de la Unión Europea (UE) celebrada en Bruselas, Bélgica, hoy, martes 14 de mayo de 2013. EFE/Olivier Hoslet EFE

España defiende en solitario el blindaje de todos los depósitos bancarios

El ministro español de Economía, Luis de Guindos, advirtió ayer a sus colegas europeos que están jugando con fuego al incluir los depósitos bancarios como unos de los instrumentos que junto a las acciones y la deuda junior y senior podrá utilizarse para rescatar una entidad financiera. Y alertó sobre la “división artificial” que establece la futura directiva entre los diferentes depósitos a partir del umbral de los 100.000 euros.

“Les puedo asegurar”, señaló De Guindos durante la deliberación pública del consejo de Ministros de economía y Finanzas de la UE (Ecofin) sobre la futura directiva de resolución bancaria, “que si un banco sufre una fuga de depósitos superiores a 100.000 euros, los inferiores a esa cantidad sufrirán [la misma huida]”.

El ministro español abogó por conceder a todos los ahorros “una protección adecuada”, para evitar que se reproduzca la inquietud generada por el rescate de Chipre, que inicialmente se intentó financiar con una tasa sobre todos los ahorros.

La posición de España, sin embargo, no logró abrirse camino. Y la mayoría de las delegaciones se decantan por imponer quitas a los depósitos cuando una entidad entre en dificultades. Algunas incluso rechazaron el umbral de los 100.000 euros, por considerar que no protege a los pequeños ahorradores sino a los Fondos de Garantía de Depósitos, que deberían cubrir las quitas de esos clientes.

Otros países, como Alemania y Holanda, defendieron la paridad en el tratamiento de los tenedores de deuda senior y los grandes depositantes, para evitar que la deuda corporativa se refugie en cuentas de ahorro. El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, se mostró, no obstante, dispuesto a aceptar la jerarquía planteada por la Comisión Europea, que coloca a los grandes depósitos al final de la escala de recursos para el rescate. Pero esa concesión alemana sería a cambio de que “quede claro que se trata de una cuestión de cuándo se recurre a los depósitos no de si se puede recurrir a ellos”, advirtió Schäuble, cuya intervención fue breve y citando hasta dos veces a su colega holandés y presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem.

Irlanda, el país que ocupa durante este semestre la presidencia del Consejo, concluyó que “empieza a vislumbrarse un punto de convergencia” sobre la polémica directiva. Dublín intentará cerrar un acuerdo político durante la próxima reunión del Ecofin en junio, antes de pasar el testigo de la presidencia semestral a Lituania.

El calendario, sin embargo, parece muy ajustado para una directiva “muy compleja y de grandes consecuencias”, como recordó el comisario europeo de Mercado Interior, Michael Barnier.

Además del debate sobre la participación de los depósitos, sigue abierta la discusión sobre la financiación de los Fondos de Garantía de Depósitos, que según la última versión del proyecto de directiva deberían cubrir al menos el 1% de los depósitos cubiertos (los inferiores a 100.000 euros).

Plazos

Tampoco hay acuerdo todavía sobre la entrada en vigor del marco común de resolución que establecerá la directiva. La propuesta inicial, aprobada por la Comisión en junio del año pasado, aplazaba hasta 2018 la posibilidad de someter a pérdidas al capital, deuda junior, deuda senior y depósitos no garantizados (por ese orden). España defendió ayer que se cumpla ese calendario. Pero varias capitales, con Berlín a la cabeza, defienden que ese adelante a 2015, una propuesta que cuenta con el apoyo del Banco Central Europeo y que la Comisión se ha mostrado dispuesta a estudiar.

Las prisas de Berlín con esa directiva contrastan con su prudencia en el resto de proyectos de la unión bancaria. El acuerdo sobre la recapitalización directa a través del MEDE (fondo de rescate) podría no concluirse en junio, como estaba previsto, en parte por las reticencias de Alemania. Y Berlín también intenta frenar la creación de un fondo europeo de resolución bancaria, que el BCE reclama con urgencia.

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