Bruselas estudia el resto de peticiones que Medel ha puesto al matrimonio

Ceiss se ofrece ahora a Unicaja con un tercio menos de plantilla y sueldos

Unicaja pide también fondos públicos para cubrir las preferentes y reclamaciones de Sareb

La entidad ha acordado con el 71% de su plantilla la salida de 1.230 empleados

La nueva rebaja salarial recorta un 9% los sueldos y un 30% los complementos

El presidente de Unicaja Banco, Braulio Medel.
El presidente de Unicaja Banco, Braulio Medel. EFE

Campanas de boda. El preacuerdo de ajuste laboral sellado a última hora del miércoles por la dirección de Ceiss y los representantes sindicales de UGT y Csica supone despejar una de las tres últimas piedras que bloquean el camino hacia la dilatada fusión entre la antigua Caja España–Duero y Unicaja. Las otras condiciones impuestas por el presidente de la entidad malagueña, Braulio Medel, la petición de que fondos públicos sufraguen la compensación a los preferentistas de Ceiss y los desajustes de precio que se detecten en los activos traspasados a Sareb, estarían siendo estudiadas por Bruselas, según fuentes cercanas al FROB. Que las nupcias terminen celebrándose, más de dos años después de su anuncio, dependería ahora de lo que dicte la calculadora europea.

La cuenta es relativamente sencilla. Pero solo relativamente. Tras la inyección de 604 millones a Ceiss en bonos contingentes convertibles (cocos), Medel reclama otra partida de fondos públicos, que fuentes del mercado estiman en unos 400 millones, para cubrirse las espaldas. El desembolso se destinaría a cubrir las reclamaciones que presente Sareb a Ceiss por los activos mal catalogados que le haya vendido y para dar solución a los dueños de participaciones preferentes y deuda subordinada de las antiguas cajas castellanas que, al no estar nacionalizada la entidad, no tienen derecho al arbitraje.

El cálculo, por tanto, radica en estimar si las condiciones de Unicaja resultan más caras al erario público que la intervención definitiva de la entidad. En el caso de Banco de Valencia, el FROB terminó adjudicándoselo a CaixaBank a un euro y bajo un esquema de protección ante pérdidas por un ahorro estimado en poco más de 300 millones frente la opción de nacionalizarlo. Dado el quebradero de cabeza que están dando al Estado el resto de entidades intervenidas, un mínimo margen, por estrecho que sea, podría permitir a Unicaja quedarse Ceiss con el ajuar de regalo.

Mientras se pronuncia Bruselas, Ceiss se ha puesto guapa. La entidad pretende ahora a Unicaja con casi un tercio menos de plantilla y costes salariales. No ha sido fácil. Tras varias jornadas de protesta, y solo 24 horas antes de que expirara el plazo de negociación, entidad y sindicatos acordaron la salida de 1.230 de sus 4.700 empleados, término medio entre los 1.502 que reclamaba la firma y los 1.100 que asumían las centrales.

El preacuerdo no cuenta, de momento, con el apoyo de dos de las grandes formaciones sindicales presentes en la entidad, CC OO y la Unión de Empleados de Ahorro (UEA), que tendrán hasta las 20.00 horas del próximo lunes para decidir si se suman al pacto. Pero el 71,05% de la representación que suman UGT y Csica le dan la validez necesaria.

Ratificado el acuerdo definitivo, los empleados tendrán un plazo de 15 días para adscribirse al plan de bajas voluntarias y prejubilaciones. Los mayores de 60 recibirían 20 días de salario por año trabajado con tope en 12 mensualidades; los de 56 años en adelante obtendrían el 60% de su salario bruto, con tope en 40.000 euros anuales, durante seis años; y el resto 30 días y 22 mensualidades una prima de 700 euros por año de contrato y 20.000 euros más.

Los despidos forzosos hasta completar las 1.230 salidas se pagarán a 25 días por año y 16 mensualidades, que serían compensadas hasta los 30 días de salario con 20 mensualidades si el afectado no recibe una oferta de trabajo indefinido en 18 meses. También se prevén suspensiones temporales de contrato.

En paralelo, los empleados que permanezcan en Ceiss –y que previsiblemente terminen trabajando para Unicaja– sufrirán una rebaja estructural de su salario del 9% y del 30% en sus complementos que, sumada a los recortes ya aplicados a la plantilla en los últimos años, arrojan un recorte de casi un tercio de sus salarios originales.

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