Editorial

La inversión del motor no para

El Salón del Automóvil de Barcelona tiene menos lustre que en los tiempos de bonanza, pero muestra este año mejor aspecto que el pasado. En su 37 edición se presentarán 22 nuevos modelos de cuatro marcas como muestra de la revitalización de la industria del motor en los últimos meses, en los que casi todas las cadenas de montaje han logrado atraer a sus plataformas carga adicional de trabajo. Seat, Volkswagen o Renault han incrementado su carga de trabajo y no descartan elevarla más con próximos proyectos para sus fábricas españolas.

La industria del motor guarda una importancia capital para España, un país que no tiene precisamente abundancia de manufacturas de alto valor añadido y que ahora más que nunca precisa de ellas para activar la demanda externa y compensar en la balanza del crecimiento la contracción del consumo y la inversión doméstica. Por ello, las autoridades económicas deben cuidarla, estimulando cambios en todos aquellos aspectos que mejoren la competitividad de las empresas, aunque no necesariamente tengan que hacerlo con subvenciones directas que vulneran la competencia. Los mejores ejemplos de competitividad se han producido dentro de las propias compañías, con reducciones de costes e incrementos de la productividad, que deben seguir explorando.

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