Se cumplen tres años de políticas de recortes en España

¿Ha llegado el momento del fin de la austeridad? Los expertos responden

Algunos países como Francia plantan cara a los duros ajustes que defiende Alemania

El consenso cree que conviene seguir en la senda de la consolidación fiscal

La canciller alemana, Angela Merkel.
La canciller alemana, Angela Merkel. AFP

Cuando se cumplen tres años de la llegada de los recortes en España (en mayo de 2010 el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero dio un giro a su política presionado por Bruselas), el debate sobre la conveniencia de las políticas de austeridad y las reformas se calienta. En el seno del Eurogrupo, que no hace mucho advertía de que la zona del euro necesitaba medidas contundentes y permanentes de austeridad para frenar la deuda pública y salir de la crisis, la unidad en torno a este discurso ya no es tan férrea. El propio presidente de la Comisión Europea, José Manuel Duräo Barroso, admite ahora que la política de austeridad de la Unión Europea “ha llegado a su límite”. Además, la decisión de otorgar a países como España y Francia una prórroga para cumplir con el objetivo del 3% de déficit ha sido interpretada como el fin del “dogma de la austeridad en Europa”, en palabras del ministro francés de Finanzas, Pierre Moscovici. Precisamente Francia ha sido uno de los países que se ha atrevido a plantar cara a la austeridad.

Las matizaciones de algunos líderes políticos de la región chocan con el empeño de otros por seguir manteniendo los duros ajustes como la mejor receta para la recuperación económica. Alemania sigue defendiendo a ultranza la introducción de las reformas necesarias para “alcanzar un camino sólido”, según dijo recientemente la canciller Angela Merkel. Berlín no ve otra salida.

Sin embargo, el esperado crecimiento económico no termina de llegar -sobre todo en los de la periferia- pese a la aplicación de las medidas y reformas estructurales para la corrección de los desequilibrios. En este contexto, y en medio de un rechazo popular creciente y del despertar de los partidos radicales de derechas, ¿habría llegado el momento de cambiar la fórmula para abrir paso al crecimiento? Cuatro expertos exponen su punto de vista.

¿Supone un cambio sustancial en la política económica de la UE la ampliación de los plazos para reducir el déficit?

Santiago Carbó, catedrático de economía y finanzas de la Bangor Business School e investigador de Funcas, considera que “es un cambio muy importante que supone dotar de algo más de realismo a la consecución de la consolidación fiscal”.

El catedrático de análisis de la Universidad de Valencia, Joaquín Maudos, lo ve un “acierto” porque algunos países “están sufriendo las consecuencias de que el resto de los socios de la UE no crezcan”, tal y como demuestran las últimas previsiones de crecimiento de Bruselas para este año y el que viene, que pronostican una ralentización y un estancamiento de las economías de Alemania y Francia, respectivamente.

Valentí Pich, presidente del Consejo General de Economistas, esgrime que la situación económica condiciona los presupuestos y las políticas comunitarias. Por ello, “los objetivos presupuestarios deben estar siempre condicionados al marco circundante en un acto de realismo”.

Asimismo, José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi En España, cree que esta excepción “no es nueva y depende del escenario macro”. Así, a su juicio, lo que realmente dio un giro a la crisis en Europa fue la política del Banco Central Europeo (BCE) de limitar los riesgos de ruptura del euro y asegurar una mejora de las condiciones financieras “como las que estamos viendo en estos momentos”.

¿Son suficientes para España y Francia dos años más, o hacen falta más políticas de estímulo?

Maudos asegura que es “un balón de oxígeno”, aunque en España la brecha entre el actual déficit público (del 7% sin incluir las ayudas a la banca) y el objetivo del 3% “es muy grande y exige enormes sacrificios”.

Para Carbó, la prórroga aumenta las posibilidades de acercarse a las metas de déficit, “pero sigue siendo enormemente difícil”. En este sentido, Campuzano admite que “en España y Francia “podremos ver una mejora cíclica”, pero para que llegue a traducirse en un crecimiento sostenido, todavía “habrá que poner encima de la mesa más medidas estructurales”, así como avanzar en la integración europea.

“Los recortes del gasto han sido insuficientes ya que los ingresos se han desplomado a pesar de haber aumentado varios impuestos, debido a que las bases imponibles se han hundido con la recesión”, señala Maudos. Y apunta que, por tanto, sería necesaria una reforma fiscal en profundidad “encaminada a reducir los tipos marginales y a aumentar los tipos medios”.

¿Cómo se interpreta que cuando se ha abierto la mano hayan bajado las primas de riesgo en vez de subir?

La prima de riesgo española se ha relajado y ha tocado mínimos de hace año y medio al situarse por debajo de los 280 puntos básicos. “Precisamente es una señal de credibilidad”, sostiene Carbó, pero los expertos consultados coinciden en que además han influido otros factores, especialmente la actuación del BCE.

Draghi también contribuye a rebajar la prima de riesgo, y aunque la semana pasada el BCE solo bajo tipos sin que pusiera en marcha medidas no convencionales, sí anunció que las está estudiando. Esto implica un cambio en el tono de la política monetaria que afecta a la prima de riesgo”, comenta Maudos. “No es tanto por lo que ha hecho el BCE como por lo que ha prometido hacer”, afirma Carbó.

Pich piensa que “han confluido dos variables: el reconocimiento implícito de la profundidad de las reformas puestas en marcha y las que se realizarán y la flexibilización y facilidades financieras propiciadas por los organismos comunitarios”.

Mientras, Campuzano insiste en que “no es tanto una confianza hacia los países como una confianza sobre el euro”.

¿Es posible que Alemania termine dando su brazo a torcer?

Sin duda, la postura actual de Merkel tiene que ver con sus intereses electorales de cara a las elecciones del próximo mes de septiembre, pero, tal y como manifiesta Maudos, “Alemania sí es sensible a la presión internacional” y sus exportaciones se resienten si los países periféricos a los que vende una parte importante de su producción no crecen.

“Al final puede ser que no haya más remedio que ceda algo y que las próximas elecciones en aquel país marquen el punto de inflexión”, indica Carbó, aunque subraya que los países deben seguir haciendo sus deberes.

En opinión de Campuzano, “los problemas de países como España no se deben a Alemania, pero Alemania puede minimizar el coste de los ajustes, aunque de cualquier forma deben realizarse”.

Por otro lado, según Pich, “existe un reconocimiento internacional de la debilidad económica de toda la Unión y la necesidad de estímulos para paliar esta situación”.

¿Existen fórmulas alternativas a la austeridad que puedan sacar a la eurozona de la crisis?

El consenso estima que no hay que abandonar las políticas de austeridad y conviene seguir en la senda de la consolidación de las cuentas públicas. Eso sí, se pueden acompañar de otras actuaciones para facilitar el crédito a las empresas, crear empleo y avanzar en proyectos como la unión bancaria.

Pich afirma que “con una capacidad de endeudamiento y de obtención de ingresos limitada, la única política posible es la gestión eficiente de los recursos, independientemente de la conveniencia de un replanteamiento a nivel comunitario de políticas expansivas”.

Maudos aboga por llevar a cabo una política más expansiva en la eurozona al estilo de la Reserva Federal o el Banco de Japón. “Es muy importante que el BCE ponga en marcha lo antes posible medidas no convencionales”.

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