Editorial

Frenazo a los sobreprecios

Las expropiaciones son ese tipo de procedimiento administrativo que muy difícilmente deja contenta a ninguna de las partes. Además, suelen desembocar en procesos interminables entre la Administración y los particulares en los que se lleva las mejor parte el que más aguanta. Todo esto obliga a los responsables públicos a extremar el empeño en la defensa de los fondos que gestionan. Y es que todo parece indicar que en el Ministerio de Fomento no se venía haciendo exactamente así o, al menos, con la diligencia exigible. En 2011, a la llegada de la Administración del PP, en Fomento se acumulaban 6.700 expedientes de expropiación pendientes de resolución y más de 700 millones pendientes de pago. La ministra, Ana Pastor, con buen criterio, consideró prioritario solventar esa deuda y en gran parte así se ha hecho. Pero lo importante es que tal problema no se reproduzca. Por eso debe ser bienvenida la nueva estrategia diseñada por el departamento para que no se repita la situación y, sobre todo, para frenar los elevadísimos sobreprecios en los que casi siempre acababan estos casos y que, además, repercuten a final en las empresas adjudicatarias de las obras. Es un paso acertado que se debe completar con mayores avances en la siempre deseada y nunca debidamente desarrollada inversión mixta.

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