El Gobierno prorroga el aumento del IRPF hasta 2014

Rajoy subirá impuestos pese a suavizar los objetivos de déficit

Hacienda retirará deducciones fiscales para las grandes empresas y subirá la fiscalidad sobre el tabaco

Economía prevé una caída del PIB del 1,3% este año y un paro por encima del 24% hasta 2016

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Por primera vez desde que empezó la crisis, parece factible cumplir la senda de consolidación fiscal. El Consejo de Ministros aprobó el viernes elevar del 4,5% al 6,3% del PIB el objetivo de déficit de este año y del 2,8% al 5,5% el del siguiente. Además, la Administración tendrá dos años más, hasta 2016, para situar el déficit por debajo del 3%, el umbral exigido por Bruselas. Se trata de una senda de consolidación fiscal mucho menos exigente y que deberá ser ratificada por la Comisión Europea. El ministro de Economía, Luis de Guindos, sugirió que las cifras ya se habían negociado y tenían el visto bueno de Bruselas.

Hasta ahora, el Ejecutivo debía rebajar sus números rojos en 25.000 millones para que el déficit pasara del 7% al 4,5% del PIB. Con la nueva senda de consolidación fiscal, el ajuste para este año es mucho menos exigente y bastará con recortar el déficit en 7.311 millones para cumplir con el nuevo umbral del 6,3%. Dicho de otra forma, desde ayer, España tiene que recortar 17.644 millones menos este año. Las comunidades y la Seguridad Social son las dos Administraciones más beneficiadas. Las autonomías han visto como el objetivo pasaba del 0,7% al 1,2% del PIB, aunque Hacienda fijará niveles diferenciados para las comunidades. En el caso de la Seguridad Social, el Ejecutivo permitirá un déficit del 1,4% (14.663 millones) frente al equilibrio exigido hasta ahora.

Más allá de los números, la senda resta mucha presión al conjunto de la Administración. El Gobierno no abandona la idea de la austeridad pero ésta queda muy atenuada. Con el nuevo escenario de déficit, el cuadro macroeconómico del Gobierno –que también se presentó el viernes– prevé que el gasto final de las Administraciones caiga un 4,4% este año, la mitad que en las previsiones incluidas en los Presupuestos de 2013. Aun así, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, enfatizó que la reducción del déficit continúa siendo una prioridad y lo único que ha cambiado es la velocidad. Precisamente por ello, el Ejecutivo también anunció subidas tributarias.

Aumentos fiscales. Como ya descontaban el Banco de España y todos los analistas, el Ejecutivo prorrogó un año, hasta 2014, la subida fiscal del IRPFque aprobó el Gobierno de Mariano Rajoy para los ejercicios 2012 y 2013. Ese incremento consistió en elevar entre 0,7 puntos y siete puntos los tipos nominales del impuesto sobre la renta. Para un asalariado que gane 20.000 euros brutos al año, supone pagar 82 euros más a Hacienda cada ejercicio. Para un salario de 30.000 euros, el aumento fiscal alcanza los 249 euros, cifra que supera los 600 euros para un sueldo de 45.000 euros brutos al año. El incremento en el tipo del ahorro del IRPFtambién se mantiene. En cuanto el IBI, el Ejecutivo aprobó para 2012 un recargo sobre este tributo que pagan los propietarios de inmuebles. En principio, el aumento desaparecía en 2014 pero se prorrogará un año más.

Las empresas, y en particular las grandes compañías, sufrirán nuevamente un recorte de deducciones fiscales, una vía que el Ejecutivo ya abrió el año pasado. Hacienda señala que hará ajustes para elevar la tributación efectiva. Actualmente, una multinacional puede llegar a aplicar un tipo menor que una pyme. Por otra parte, los cambios que se pondrán en marcha y que el Gobierno todavía no ha especificado tienen como objetivo “no incentivar el apalancamiento financiero de las empresas”. Ello sugiere que el Ejecutivo endurecerá otra vez la posibilidad de deducir los gastos financieros. En cualquier caso, en un momento de restricción del crédito, resulta improbable que las compañías eleven de forma considerable su nivel de deuda. Aunque las restricciones a este beneficio fiscal se aplican con carácter retroactivo y, por lo tanto, afectan al coste financiero de deuda contraída en el pasado.

A pesar de las recomendaciones de Bruselas, el Ejecutivo no hará una reclasificación de productos en el IVApara que aquellos que aplican el tipo reducido del 4% o el 10% pasen a tributar al 21%. En cualquier caso, por una sentencia de Bruselas, ciertos productos sanitarios como las gafas, las lentillas o las sillas de ruedas empezarán a aplicar en breve el tipo del 21% en lugar del 10% vigente hasta ahora. Las novedades fiscales que el Ejecutivo irá desgranando a lo largo de los próximos meses también incluirán una subida de impuestos especiales que Hacienda no quiere anunciar para no desvirtuar el mercado. En cualquier caso, con toda seguridad se incrementará la fiscalidad sobre el tabaco. Los impuestos sobre la cerveza o las bebidas espirituosas –que hasta ahora se habían librado de los aumentos fiscales– también están en la lista aunque todavía no se ha tomado una decisión definitiva. Hacienda asegura que el impuesto sobre hidrocarburos no subirá. Aunque se crearán, por recomendación de Bruselas, nuevas figuras impositivas medioambientales. Y, como ya anunció el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, se aprobará una tasa sobre los depósitos –que recaerá sobre las entidades financieras– del 0,02%. Por otra parte, la Ley de Emprendedores que verá la luz próximamente, incluirá una batería de incentivos fiscales, con un impacto mínimo sobre las cuentas públicas, para alentar la creación de empresas

Caída del PIB. Como estaba previsto, el Ejecutivo presentó su cuadro macroeconómico y, esta vez, sus estimaciones son más pesimistas que las de la Comisión Europea en algunos puntos. Economía apunta que el PIB retrocederá un 1,3% este año frente al 0,5% incluido en los Presupuestos de 2012 y el 1,5% estimado por la Comisión. Guindos había señalado que en el tercer trimestre la economía se estancaría para empezar a crecer a finales de año. Ahora, ese proceso se retrasa de tal forma que el aumento de la actividad se registrará en el primer trimestre de 2014. Para ese año, el Gobierno prevé que el PIB avance un 0,5%, tres décimas menos que la previsión de Bruselas.

Los datos de Moncloa reflejan que será el sector exterior quien seguirá sujetando la economía española y la demanda interna se mantendrá en su estado catatónico. El consumo de las familias caerá este año un 2,5% frente al 2,1% del año anterior. Se estancará el próximo año y no empezará a crecer tímidamente hasta 2015. Las subidas fiscales y la moderación salarial restan capacidad de compra a los españoles. Aun así, el Ejecutivo confía en que la baja inflación, que según las previsiones del Gobierno estará más cerca del 1% que del 2% permitirá elevar la renta disponible de los españoles. En cualquier caso, si ello fuera así, la desconfianza que impera en el mercado provoca que los consumidores opten por el ahorro frente al gasto o la inversión.

Empleo para 2015. La tasa de paro se situó en el primer trimestre en el 27,2% y superó por primera vez en la historia el nivel de los 6,2 millones. En los próximos ejercicios, ese número de parados seguirá rondando esa estratosférica cifra. Así, el desempleo se mantendrá como el principal lastre –y drama– de la economía española. De hecho, hasta ahora, se defendía que para crear empleo, el PIB debía crecer a ritmos entre el 2%y el 3%, porcentajes que no se esperan alcanzar a corto plazo. Sin embargo, el Gobierno confía en que la reforma laboral estimule la demanda de empleo pese a que la actividad avance a ritmos del 1%.

“Las previsiones indican que se desacelera la destrucción de puestos de trabajo, hasta alcanzar tasas positivas en 2015”. Para este año, Economía sostiene que la tasa de paro será del 27,1% de media este año. Sin embargo, ya en el primer trimestre se situó en el 27,2%. La tasa de desempleo iniciará a partir de 2012 una senda a la baja hasta acabar en 2016 en el 24,8%, un nivel muy elevado. De hecho, Rajoy terminará la legislatura, según las propias previsiones de Moncloa, con una tasa de paro superior a la registrada cuando ganó las elecciones en noviembre de 2011.

El Ejecutivo sostiene que, a medio plazo, la reforma laboral que se ha aprobado dará resultados. A lo largo de este año creará un grupo de trabajo para seguir y valorar los efectos que tiene los cambios legislativos aprobados.

Coste financiero. Se trata de otro de los elementos clave para asentar las bases de una posible recuperación económica o prolongar todavía más una crisis que se acerca a los diez años. El Gobierno prevé colocar este año su deuda a un tipo del 4,84% (referencia que sirve para los bonos a diez años). Se trata de una previsión cauta y en línea con las cifras ya registradas. El pasado 18 de abril el Tesoro colocó 4.714 millones de bonos al 4,61%. Según las estimaciones de Moncloa, el coste financiero medio bajará al 4,51% en 2014 y mantendrá esa línea hasta reducirse al 3,8% en 2016. Hacienda confía en que los ajustes aprobados hasta ahora y la reducción del déficit lograda en 2012 sirvan para que desaparezca definitivamente la desconfianza respecto a España y, por lo tanto, la Administración no deba asumir un sobrecoste cuando acuda a financiarse en los mercados internacionales.

Ello resulta importante ya que la relajación de la senda de reducción del déficit implica que el sector público podrá incrementar la distancia entro lo que ingresa y lo que gasta. Y esa diferencia debe cubrirse con emisiones de deuda pública, cuyo coste financiero cada vez tiene más relevancia en los Presupuestos. Por ejemplo, en 2012, España gastó 31.322 millones en pagar los intereses de la deuda pública, más de un 3% del PIB. Supone una partida cada relevante y que resta recursos a otros capítulos productivos como la inversión.

El Ejecutivo prevé que la deuda pública alcanzará este año el 91,4% del PIB frente al 84,2% registrado el año anterior. Y en la medida en que la Administración seguirá registrando en el corto y medio plazo déficit, la deuda también se irá incrementando. Se situará en el 96,2% en 2014 y en el 99,8% en 2016. En cambio, el FMI es más pesimista y sostiene que, ya en 2015, el nivel de pasivo superará el umbral psicológico del 100% del PIB.

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