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El petróleo cede al empuje de las renovables

El petróleo cede al empuje de las renovables

Los defensores de las energías renovables en ocasiones siguen recurriendo al agotamiento de los combustibles fósiles. Las energías solar y eólica, las dos que tiran del sector de las energías limpias, serían una alternativa para cuando extraer crudo, carbón o gas para generar electricidad resulte tan caro y complejo que no merezca la pena. Ese encarecimiento ya se está produciendo, pero no es el único factor que estaría ralentizando la aportación de los combustibles fósiles a la generación mundial de energía, en beneficio de las tecnologías limpias. Hay otros, como arroja la consultora Bloomberg New Energy Finance, con sede en Londres, en su informe sobre la previsión del mercado mundial de las renovables en 2030.


“Mientras el precio de la solar y la eólica bajará, la legislación medioambiental y los precios del mercado de carbono mermarán el interés por invertir en nuevas centrales de carbón y gas, que solo representarán el 25% de la generación nueva de energía en 2030”, según el estudio. Dicho de otro modo, la capacidad de generar energía de los combustibles de origen fósil crecerá menos, hasta que su aportación a la generación mundial de energía se reduzca del 67% en 2012 al 45% en 2030. La nuclear se mantendrá estable en un 6%.


Que el coste de la solar y la eólica vaya a seguir bajando se debe, según este organismo, al tándem que han formado el despunte de la demanda energética en los países emergentes, sobre todo los avances en tecnología, imprescindible para compensar los altibajos del sol y del viento cuando entran en la red eléctrica, y lograr almacenar la energía sobrante, que ahora en España se tira cuando hay exceso de viento.


“En este momento la actualidad está dominada por noticias sobre la inquietud debido al exceso de oferta de energía limpia y al atractivo del gas pizarra, pero ganará la caída del coste de las energías limpias gracias al desarrollo de la tecnología necesaria para incluirlas en la red”, asegura Michael Liebreich, director ejecutivo de Bloomberg New Energy Finance.
Este organismo estima que el 70% de la nueva capacidad de generación de energía en 2030 procederá de tecnologías limpias. El viento y el sol estarán a la cabeza de ese apogeo, con el 30% y el 24%, respectivamente. En total, las renovables, incluyendo la hidráulica, representarán el 48% de la capacidad total de generación de energía, frente al 28% actual. Geotermia, biomasa, energía marina y solar térmica “contribuirán menos, debido a sus elevados costes”.


El informe presta especial atención a la fotovoltaica, de la que en parte depende el porvenir de la generación distribuida, es decir, que en un futuro existan tantos puntos de generación como de consumo, y que el usuario sea productor de su propia electricidad. Según Bloomberg, la fotovoltaica aún no es competitiva respecto al carbón y al gas en muchos países, pero “se espera que los costes bajen hasta un 50% más entre 2012 y 2050. Esta reducción de costes hará que la fotovoltaica resulte competitiva en esta década”.


El auge de las renovables supondrá un crecimiento exponencial de la inversión en estas tecnologías. El escenario más probable, expone la consultora, es que esta crezca un 230%, hasta los 630.000 millones de dólares (482.000 millones de euros), empujada por la mejora de la competitividad de la solar y la eólica gracias a la implantación de nuevas tecnologías para responder a la creciente demanda.

Dudas sobre el mercado de CO2

Con el precio del CO2 en cuatro euros de media por tonelada en el último mes, al mercado europeo de emisiones se le augura poco futuro. Cuando se creó en 2005 para poner precio a la contaminación de los sectores industriales “más sucios”, la Comisión Europea estimó en 20 euros el precio por cada tonelada. Con ese coste, las empresas se lo pensarían antes de seguir arrojando dióxido de carbono a la atmósfera y verse obligadas a comprar CO2 en el mercado.
Pero el bajón de actividad de la industria debido a la crisis económica ha desplomado el precio del CO2, que apenas ha remontado de los seis euros en los últimos meses. Ese es el escenario de partida que toma la consultora Bloomberg para asumir que a medio plazo “será más barato invertir en nuevos parques eólicos que en centrales de gas y carbón”. Y no solo en Europa, sino también en Australia y en Corea del Sur, donde se han construido mercados de derechos de emisiones parecidos al europeo.
Entre las pocas bazas que le quedan al sistema de comercio de la UE es que la Comisión Europea, como se debate en Bruselas, fije el precio de la tonelada de dióxido de carbono y así las empresas acudan de nuevo.

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