Respuesta al informe semestral del Departamento del Tesoro de EEUU

Japón insiste en que su objetivo es avivar la economía y no devaluar el yen

El ministro japonés de Finanzas, Taro Aso, insistió hoy en que las políticas de flexibilización monetaria de su Gobierno tienen como único objetivo hacer frente a la deflación y negó que con ellas se pretenda devaluar el yen.

La intención última de las políticas económicas y monetarias del Gobierno japonés “es sacar a la economía de la recesión deflacionaria” y cualquier cosa aparte de ello “no es nuestro principal objetivo”, dijo el ministro en una declaraciones recogidas por la agencia Kyodo.

Aso expondrá el agresivo programa de políticas de estimulo adoptado por el Ejecutivo nipón para impulsar su economía, que está teniendo un impacto considerable en el mercado de divisas, durante la reunión de ministros de Finanzas del G20 esta semana en Washington.

De cara al encuentro, el ministro volvió a insistir hoy en que Japón no está intentado manipular su divisa al hacer que el banco central nipón tome medidas drásticas de flexibilización monetaria.

Las declaraciones del ministro se interpretan como una respuesta al informe semestral del Departamento del Tesoro de EEUU publicado la semana pasada, que advertía de que seguirá muy de cerca las políticas nipones en relación a la reciente depreciación del yen frente al dólar para que no sea utilizada con “fines competitivos”.

El pasado febrero, una declaración conjunta del G7 ya subrayó la importancia de evitar el empleo de la política monetaria para modificar los tipos de cambio, lo que se interpretó como una acusación velada contra las políticas del primer ministro, Shinzo Abe, y sus efectos sobre el yen.

El Banco de Japón anunció a principios de mes un contundente esquema de flexibilización monetaria impulsado por su nuevo gobernador, Haruhiko Kuroda, que consiste en ampliar la base monetaria, al duplicar la compra de deuda pública y de activos financieros de mayor riesgo.

Esta inyección masiva de dinero ha supuesto una caída sostenida del yen, que en los últimos meses se ha devaluado casi en un 30 por ciento y que ha llegado a cambiarse esta semana en 100 unidades por dólar.

Un yen barato favorece a los grandes exportadores nipones -que componen el 40 por ciento del PIB- ya que hace más competitivos sus envíos al exterior e incrementa el volumen de sus ingresos a la hora de repatriarlos. EFECOM

 

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