Tras el ajuste laboral

Los sindicatos de Iberia urgen negociar sobre el futuro de la empresa

Malestar entre la plantilla por el nuevo recorte salarial del 4%

Los sindicatos avisan que la dirección deja como única vía "el conflicto"

La empresa tiene cinco meses para crear la comisión mixta que siga el impacto del ajuste

Luis Gallego, consejero delegado de Iberia.
Luis Gallego, consejero delegado de Iberia.

Punto y aparte, que no final, en el conflicto en que se ha instalado Iberia en los últimos meses. El lunes se dieron por finalizadas, sin acuerdo, las negociaciones para mejorar la productividad de la plantilla. La empresa dijo no a las propuestas sindicales y optó por la vía alternativa que había marcado el mediador, Gregorio Tudela: sumar un tijeretazo del 4% a la rebaja salarial del 7% que los trabajadores de tierra padecen desde el 15 de marzo y del 14% que sufren los tripulantes de cabina de pasajeros (TCP) y los pilotos. Esta poda en los costes laborales se suma a las 3.181 bajas que se producirán entre este año y el próximo.

Fuentes cercanas a la empresa comentan que se han recibido más de 2.400 peticiones para la prejubilación, con lo que se cubriría el cupo de salidas previsto para este ejercicio. La dirección está analizando esas solicitudes con la intención de no dejar cojo ningún departamento y se va a dar salida a los primeros empleados este mismo viernes.

A partir de aquí, la empresa debe constituir una mesa mixta, tal y como dictaba la mediación, antes del 13 de septiembre. Su misión es hacer un seguimiento de los resultados obtenidos con el ajuste laboral que ha afectado al 16% de la plantilla. Pero además, en ese foro de negociación deben tratarse asuntos de presente y futuro como son los que tocan a la flota –Iberia ha renunciado a 25 aviones, quedándose en 68–, evolución y rentabilidad de rutas, costes operativos y productividad.

La última propuesta de Iberia en este sentido, manifestada el 31 de enero, era incrementar la capacidad –medida en asientos operados por kilómetro– en un 5% de media anual entre 2014 y 2017. Pero la aerolínea ponía como condición cerrar este año en equilibrio, obtener un ebit sobre ingresos del 3,5% en 2014, del 7,1% en 2015 y del 7,6% en 2016. Unos ratios que los sindicatos consideraron irrealizables.

Las primeros prejubilados saldrán de la aerolínea el próximo viernes

Todo ello está en el aire y los representantes de la plantilla meten urgencia a la creación de la citada comisión mixta para empezar a configurar una hoja de ruta en la que entran nuevas variables como es la del papel que jugará Vueling, sobre la que pesa una opa de la matriz de Iberia, IAG. Esta última entidad ha confirmado recientemente que la low cost catalana e Iberia operarán de forma independiente.

Presión

El frente sindical formado en el colectivo de TCP por UGT, CC OO, CTA y Sitcpla, lanzó ayer un comunicado en el que se expresaba que la estrategia de Iberia, optando por rebajar costes laborales en lugar de incrementar la productividad, “está consiguiendo envenenar las relaciones laborales hasta extremos preocupantes”. Las centrales volvieron a hablar de actuación de mala fe por parte de la dirección: “El enrarecimiento del marco laboral es insoportable y el único camino que nos dejan es del conflicto”.

Los sindicatos renunciaron el pasado marzo a cualquier tipo de movilización contra la empresa mientras no fuera creada la comisión mixta de seguimiento del ajuste. Con ello, Iberia tiene por delante hasta cinco meses de calma tensa. Y es que no parece estar por la labor de crear la mesa de negociación a la vista de que su prioridad es dar salida a los prejubilados y reorganizar los más de 16.000 empleados que siguen en nómina.

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