Editorial

La industria es la apuesta correcta

El príncipe Felipe inauguró ayer en la localidad vizcaína de Muskiz (Vizcaya) la nueva unidad de reducción de fuelóleo de la refinería de Petronor que, con un presupuesto de 850 millones, más 156 millones de medidas ambientales, se convierte en la mayor inversión industrial realizada en Euskadi. Esta unidad permite sustituir la producción de fueloil –que es el 25% del proceso de refino, pero que no posee gran salida en el mercado– por la de gasolinas, gases licuados y gasóleos, que tienen más demanda. Este proceso da lugar también a un producto sólido, el coque, que las cementeras usan como combustible. La milmillonaria inversión ha sido efectuada por los accionistas de la compañía –Repsol (86%) y Kutxabank (14 %)– y ha tenido la financiación del Banco Europeo de Inversiones y el apoyo del Ministerio de Industria. Pero más allá de las cifras, importantes, o del desarrollo técnico del proyecto, realmente puntero, hay algo vital para la sostenibilidad de una economía: una apuesta industrial clara. Repsol, Kutxabank y Petronor siempre lo han tenido claro, incluso en tiempos de crisis como el actual. El problema es que este ejemplo no cunde. Desafortunadamente, en los tiempos de bonanza se apostó por la inversión del rédito fácil y rápido. La industria requiere paciencia. La misma que a la larga da solidez y tranquilidad.

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