Editorial

El reto de los concesionarios

Uno de los negocios que están sufriendo más en esta crisis es el de los concesionarios de automóviles. Un dato basta para retratar la terrible situación por la que atraviesa: un tercio de ellos ha tenido que echar el cierre desde el inicio de la crisis, en 2007. El frenazo del consumo interno, derivado del elevado desempleo generado en estos años y del temor de las familias a gastar más de lo necesario, se ha cebado con la adquisición de nuevos vehículos. Y las perspectivas no son nada halagüeñas. El mercado descuenta un nuevo descenso de ventas en el mes de marzo, con una rentabilidad asentada ya demasiado tiempo en el terreno de los números rojos. Ante esta situación, los concesionarios continúan con sus baterías de promociones y de rebajas de precios. De acuerdo con los datos que maneja la patronal, Faconauto, los descuentos ofrecidos a lo largo del mes de febrero suponen una media de 4.133 euros por vehículo, sin contar con las ayudas oficiales. Ello supone un incremento del 40% respecto al mismo mes del ejercicio anterior y una cuota jamás alcanzada hasta ahora. Es evidente que la herida de los concesionarios sigue abierta. Pero también lo es que el remedio aplicado –una notable rebaja de precios– es el más adecuado en tanto las condiciones generales de la economía no mejoren.

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