El presidente de la Comisión justifica la dureza del rescate

Barroso dice que la economía chipriota era inviable

El ministro de Exteriores francés califica a la isla mediterránea de economía de casino

El presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durao Barroso.
El presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durao Barroso. EFE

El presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durao Barroso, afirmó hoy que el modelo económico de Chipre “no era viable” y aseguró que Bruselas ayudará a Nicosia a buscar nuevas vías de crecimiento en paralelo a la aplicación del programa de rescate pactado por la eurozona.

“Teníamos que encontrar juntos una solución para un modelo de negocio que no era viable y que no podía ofrecer prosperidad duradera a la población de Chipre”, señaló Durao Barroso en una rueda de prensa, en la que subrayó que el rescate ha evitado una “quiebra desordenada” en el país. Por su parte, el ministro francés de Asuntos Exteriores, Laurent Fabius, ha asegurado que pese a las duras condiciones, “no podía ser de otra forma” dada la “economía de casino” de Chipre.

El jefe del Ejecutivo comunitario reconoció que la isla tiene por delante “inmensos desafíos”, pero aseguró que “puede contar con el apoyo de la Unión Europea”, para lo que anunció la puesta en marcha de un grupo de trabajo que se encargará de dar asistencia técnica a las autoridades del país en la aplicación de las reformas.

Según Durao Barroso, el programa pactado por la zona euro y el Fondo Monetario Internacional (FMI), “si se implementa correctamente”, puede restaurar “la viabilidad de la economía chipriota”.

El político portugués llamó a no pensar “sólo en estabilidad financiera, sino también en reiniciar la economía real” del país y a usar “todos los instrumentos a disposición” para ello.

“Queremos aliviar las consecuencias sociales del shock económico, movilizando fondos europeos y apoyando los esfuerzos de las autoridades chipriotas para restaurar la estabilidad financiera, económica y social”, señaló.

El grupo de trabajo que creará la CE tratará de “facilitar la emergencia de nuevas fuentes de actividad económica” y se centrará principalmente en “empleo, competitividad y crecimiento”.

Insistió en que para los socios de la eurozona “no era posible” ayudar a Chipre con su actual modelo económico, “demasiado centrado en el sistema financiero”, y aseguró que eso “estaba muy claro desde el principio en las posturas de algunas capitales”.

Además, reconoció que las sospechas de blanqueo de dinero en la isla han sido un “asunto de preocupación” durante las negociaciones.

El presidente de la CE defendió, en todo caso, la “solidaridad” demostrada por el resto de socios, que han accedido a un programa de rescate de 10.000 millones de euros.

Esa cantidad, recordó, equivale a más de la mitad de la economía chipriota y es mayor que los rescates facilitados a otros Estados miembros.

Durao Barroso, que aseguró que Chipre ha estado “muy cerca de una bancarrota”, subrayó que “Europa afronta los desafíos unida” y no deja a miembros “enfrentarse solos a una crisis financiera”.

“Llamo a Chipre a mostrar unidad y responsabilidad en la implementación de los acuerdos alcanzados, y llamo a todos los Estados miembros de la Unión Europea a mostrar solidaridad con un país que se enfrenta a desafíos extraordinarios”, añadió.

El rescate pactado la pasada madrugada por el Eurogrupo, el FMI y las autoridades chipriotas protege finalmente a los pequeños ahorradores, pero impondrá pérdidas a los grandes depositantes y a inversores, y supondrá una profunda reestructuración del sector financiero de la isla.

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