Atiende la exigencia de Demetrio Carceller, segundo accionista

El presidente de Pescanova convoca un consejo para dar explicaciones

Los accionistas exigirán conocer la situación real de la compañía

Pedirán que las decisiones se tomen en el consejo por mayoría sin criterios unipersonales

Demetrio Carceller, presidente de Damm y propietario del 6,1% de Pescanova.
Demetrio Carceller, presidente de Damm y propietario del 6,1% de Pescanova.

El grupo alimentario Pescanova, ha convocado hoy una reunión extraordinaria del consejo de administración para dar explicaciones en el máximo órgano de control de la compañía sobre su gestión reciente y en relación con la entrada en preconcurso de la sociedad. Manuel Fernández de Sousa, atiende así la exigencia de explicaciones explicitada por Demetrio Carceller, presidente de Damm y propietario del 6,1% de la empresa, en la que es segundo accionista tras Sousa.

Ante el aluvión de noticias de los últimos días y la falta de información contundente acerca de lo que realmente está ocurriendo en el seno de Pescanova, está prevista esta reunión extraordinaria del consejo de administración de la empresa. Un encuentro en el que el Grupo Damm, principal accionista, con un 6,18%, previsiblemente pedirá explicaciones a la firma gallega, tal y como solicitaba hace una semana cuando pidió la convocatoria del consejo a Manuel Fernández de Sousa. Espera conocer la situación exacta de las cuentas de Pescanova y solicitará que las decisiones inmediatas se tomen por mayoría del consejo y no respondan al “criterio unipersonal” de su presidente y máximo accionista.

Más allá del presidente y algunos miembros de su equipo, nadie parece conocer lo que ocurre en Pescanova. Fuentes financieras han afirmado a Cinco Días que la solicitud del preconcurso de acreedores fue una sorpresa. En enero la empresa tan solo había pedido un aplazamiento de 90 días de una deuda de 15 millones, una cantidad irrelevante para una firma del tamaño de Pescanova a la que no le dieron mayor importancia.

Lo que sí parece confirmado es que la deuda de la empresa alimentaria gallega supera los 1.500 millones auditados. La cantidad del pasivo total podría oscilar entre los 2.000 y los 2..5000 millones de euros. Este débito no declarado correspondería, según las mismas fuentes, a una deuda de la empresa con filiales extranjeras.

La suspensión del contrato con Houlihan Lokey también ha generado múltiples rumores. Al parecer podría deberse a que el banco de inversiones americano exigió a la compañía que declarase públicamente la cantidad de deuda real para poder comenzar las renegociaciones. Esto obligó definitivamente a Pescanova a afirmar que existían “discrepancias” en sus cuentas de 2012, tal y como declaró en su comunicado a la CNMV del martes.

Las cuentas de 2012 son el gran misterio de toda esta trama. Éstas podrían no haberse presentado porque los auditores se negaron a firmarlas sin incluir salvedades. Y dichas objeciones podrían haber desencadenado ciertos problemas entre los administradores de Pescanova. La cotización en Bolsa de las acciones de Pescanova se mantuvo ayer bloqueada tras la suspensión ordenada el martes al mediodía por la CNMV. En el momento de la suspensión caían un 19,26%, hasta 5,91 euros por acción,

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