Editorial

Mucho cuidado con el turismo

La recuperación de la economía española se sustenta en el sector exterior. Esa es la salida a un largo lustro de crisis que ha gripado el motor del crecimiento. La apertura de la actividad por encima de las fronteras y el salto transnacional de las empresas hacia mercados internacionales son los pilares en los que se puede basar una recuperación que, de no fijarse en esos objetivos, tendrá verdaderos problemas para llegar al futuro. Esa acertada senda tomada por gran número de compañías, en las que el porcentaje de negocio proveniente del exterior empieza a superar con creces al interior, es la solución frente a un consumo interior anémico y una preocupante desconfianza a la que le cuesta ceder. Una vez ajustada la consolidación presupuestaria, reconvertido en gran parte el sector financiero y activadas las imprescindibles reformas estructurales, la economía debe encontrar la vía de la recuperación. Pero no será tal si no se dedica una atención especial al sector turístico, un campo que en España siempre es tan fértil como pendiente de sembrar. Los datos de enero son una seria alarma. El desplome del turismo interior, coherente con la apatía del consumo doméstico, se compensa con la llegada de extranjeros. Pero estos solo se mantendrán si encuentran alta calidad, servicios excepcionales y buenos precios.

 

 

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