Bonos

La deuda española se sacude el contagio italiano

La crisis política mantiene la presión sobre el bono italiano mientras el español se relaja

Lo ocurrido esta semana en los mercados es un claro reflejo de que algo ha cambiado en el sentir de los inversores. El miedo persiste, como demuestra el aumento de la volatilidad, pero las malas noticias se digieren de otra manera y su impacto es mucho más limitado que hace unos meses. 

A pesar del vacío político que dejan los resultados de las elecciones en Italia y la incertidumbre que genera para las próximas semanas (hasta que se resuelva la formación de un Gobierno capaz de proseguir con las reformas exigidas por Bruselas), los índices bursátiles a uno y otro lado del Atlántico mantienen el tono positivo con el que inauguraron este año. Asimismo, el mercado de deuda se muestra capaz de resistir mejor las tensiones. ¿Cómo es posible? Los analistas creen que la supervivencia del euro ya no peligra y no se volverá a los niveles de pánico del pasado verano, gracias inevitablemente al respaldo del BCE.

En un primer momento, cuando se conoció que el descalabro de Mario Monti y el empuje de Silvio Berlusconi en el Senado dejaban sin margen de maniobra al vencedor en el Congreso Pier Luigi Bersani, las plazas europeas reaccionaron con fuertes descensos. El Mib italiano cayó más de un 4% y el Ibex 35 llegó a perder los 8.000 puntos. En cuanto a la deuda, las primas de riesgo de ambos países (que miden la diferencia entre la rentabilidad de los bonos a diez años con el alemán del mismo plazo, considerado más seguro) se dispararon hasta máximos anuales. El riesgo país italiano alcanzó los 344 puntos básicos y el español se fue por encima de los 400. Pero, pasado el susto inicial, llegó una relativa calma que permitió cierta recuperación en las sesiones siguientes.

De hecho, el spread de España se ha moderado hasta regresar a niveles previos a los comicios, en torno a los 370 puntos básicos, y el rendimiento del bono ha bajado al filo del 5%. La prima italiana, por su parte, permanece más presionada y se sitúa cerca de los 340, frente a los 287 puntos previos a las elecciones. De este modo, la brecha entre la deuda española y la italiana se estrecha cada vez más. Si bien hacia mediados de semana pasó desde los 70 puntos básicos a los 42, ahora se acerca a los 30.

Félix López, socio director de ATL Capital, lo tiene claro: “2013 va a ser un año en el que será extraordinariamente importante separar el ruido de lo que es el fondo del mercado. Habrá subidones y bajones, pero no va a cambiar el sentimiento optimista de fondo, que pasa por una mejora en los datos macro de las economías, lo que permitirá un estrechamiento en la deuda periférica”.

Los inversores han cambiado sus apuestas y ha quedado patente que no hay tanta aversión al riesgo. El propio Tesoro italiano pudo comprobarlo al colocar sin problemas deuda a corto y largo plazo, aunque sí tuvo que incrementar los intereses hasta un 70% en una emisión de letras a seis meses.

Y es que tampoco hay que bajar la guardia, ya que la mayoría de los expertos espera que haya inestabilidad en los mercados a corto plazo. Desde Barclays opinan que Italia no se puede permitir “frenar la aplicación de las tan necesarias reformas estructurales que puso en marcha el Gobierno tecnócrata saliente de Monti para recuperar la credibilidad de los mercados financieros y de sus socios europeos. El país no puede correr el riesgo de estar atrapado en un callejón político sin salida por mucho tiempo”.

La discordia entre los líderes políticos italianos está retrasando las posibles alianzas para crear un Gobierno estable. El Movimiento Cinco Estrellas del cómico Beppe Grillo rechaza unirse a Bersani, al tiempo que este descarta pactar con Berlusconi. El gran temor es que la falta de liderazgo del Gobierno desemboque en el freno a las reformas que espera Bruselas y en una petición de rescate, con el consiguiente contagio a España. En un mensaje dirigido a ese compromiso con la austeridad, el primer ministro finlandés, Jyrki Katainen, advertía esta semana que la parálisis política en Italia es una amenaza para la resolución de la crisis, aunque los expertos quitan hierro a la amenaza. “La política de compra de deuda que el BCE puso sobre la mesa para estabilizar los mercados sigue muy viva, y parece poco probable que estos se deterioren hasta el punto de comprometer de nuevo la integridad del euro”, asegura Barclays.

Tristan Cooper, analista de Fidelity, sostiene que “el BCEes la única institución realmente capaz de apagar fuegos. Un recorte de tipos la semana que viene parece ahora probable y Draghi enfatizará que el OMT de compra de bonos está ahí para ayudar en caso de necesidad”. En este contexto, “la reacción negativa de los mercados a los eventos en Italia puede ofrecer una oportunidad de compra en la periferia europea, aunque a unas rentabilidades más altas”, apunta.

Credit Suisse considera que lo que ha pasado en Italia “no es tan malo como parece” y ve improbable que estalle de nuevo una crisis en la eurozona. “Ahora tenemos un prestamista de última instancia (el BCE), la deuda griega se ha reestructurado con éxito y han mejorado las perspectivas de crecimiento”, esgrime.

Por su parte, Banca March prevé que el plan de compras del BCE actúe de soporte en los bonos, “aunque no garantizamos que sea sin volatilidad”.

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