La City

Ni fotocopias ni luces encendidas

"Economía de guerra o cómo administrar la miseria, llámalo como quieras”. Así definen algunos altos cargos de los principales ministerios la situación por la que atraviesan las finanzas públicas. Muchos se quejan de que el presupuesto se ha reducido tanto que hasta hay que contar el número de fotocopias que se realiza al mes o “nos toca ir apagando luces por los pasillos, ya que la consigna es que hay que reducir las facturas de los suministros básicos”.

Esto se suma al deterioro acumulado por numerosas instalaciones, donde si se estropea algún equipamiento, “tarda meses en poderse arreglar”. Entre los funcionarios más veteranos no dan crédito a los problemas que llegan a poner algunos nuevos jefes cuando, por ejemplo, hay que hacer un pedido de material de papelería.

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