Tribuna

Las Prioridades de Obama

El presidente Obama acaba de dar su discurso del Estado de la Nación. Es tradicional que en este discurso tras la reelección el presidente defina, no sólo el estado actual del país, sino también sus prioridades políticas y legislativas para su segundo mandato.

Dado el momento actual de incertidumbre y debilidad económica no ha sorprendido que gran parte del discurso haya girado en torno a la economía. Obama ha descrito los logros conseguidos durante su primer mandato, pero ha admitido que todavía queda mucho por hacer para asegurar que todos los ciudadanos se benefician.

Durante la campaña Obama enfatizó la necesidad de reforzar a las clases medias, y durante el discurso ha reivindicado medidas como la inversión en infraestructura, I+D+i, y educación; y en combatir el desempleo. Además ha enfatizado la necesidad de llegar a acuerdos para aumentar el techo de endeudamiento, y para prevenir los recortes de 2 billones de dólares en gasto público que entraran en vigor automáticamente el próximo mes si no se consigue un acuerdo.

También ha insistido en la necesidad de reformar el sistema impositivo para hacerlo mas equitativo y que no sólo favorezca a los más ricos, y ha admitido la necesidad de reformar los programas sociales. Pero al mismo tiempo ha hecho una defensa encendida del papel del gobierno ("no un gran gobierno, sino un gobernó inteligente"). Clinton anunció hace más de una década que la era del gran gobierno era historia, hoy ha parecido que el gobierno haba resucitado.

El reto será como crear oportunidades para las clases medias sin aumentar el endeudamiento para las futuras generaciones. En este sentido Obama ha admitido la necesidad de reducir el déficit, pero al mismo tiempo ha enfatizado que "la reducción del déficit por si sola no es un plan económico" (algo que deberíamos aprender en Europa), sino que la "estrella que debe guiar nuestros esfuerzos es el crecimiento y la creación empleo".

Además de la economía ha habido otros temas que han centrado el discurso. En primer lugar la reforma migratoria que parece ahora más factible al estar los Republicanos más abiertos a negociarla para captar el voto hispano.

El segundo gran tema ha sido el medioambiente, una de las grandes asignaturas olvidadas durante su primer mandato. Obama, además de proponer la adopción de políticas medioambientales más activas para proteger el medio ambiente, ha enfatizado los beneficios que se pueden derivar para el empleo, la iniciativa privada, y los negocios, de la adopción de políticas de regulación medioambiental.

La regulación de las armas ha sido el otro gran tema que ha cerrado el discurso y Obama ha desgranado sus propuestas para controlar el acceso a las armas, prohibir la venta de armas de asalto, limitar el número de proyectiles de los cargadores, y extender el control de los antecedentes para aquellos que quieran comprar armas.

La política exterior no ha ocupado mucho tiempo del discurso, pero Obama ha anunciado el inicio de negociaciones para alcanzar un acuerdo de libre comercio e inversión con la UE, y se ha comprometido en trabajar con otros países para derrotar la pobreza extrema.

Pese a su carácter fundamentalmente simbólico, estos discursos son importantes porque permiten al presidente usar su púlpito para tratar de movilizar a la opinión pública a favor de sus prioridades legislativas. Desde el punto de vista político Obama ha ofrecido una rama de olivo a sus oponentes y ha hecho una llamada al consenso y al acuerdo. Pero al mismo tiempo ha sido agresivo atacando a los Republicanos por sus propuestas de reducir los programas sociales para reducir el déficit, y por poner la carga en las clases medias y no en los ricos.

Obama tenía que demostrar que el país esta progresando y que va a hacer todo lo posible para que las cosas sigan mejorando. El reto era avanzar más allá de la política del momento y definir una agenda para su segundo mandato centrada en restaurar la prosperidad de las clases medias del país. Su discurso iba dirigido a los votantes y su objetivo era movilizar a sus bases para que le ayuden en las luchas que se avecinan con los Republicanos. Siguiendo su discurso inaugural, el tono ha sido combativo y ambicioso. Queda por demostrar, una vez más, si su capacidad oratoria se traduce en hechos o si queda meramente en palabras bonitas (como ha sucedido otras veces). Los próximos meses nos darán la repuesta.

Sebastián Royo es catedrático de Ciencia Política en la Universidad de Suffolk