Embarcaciones

Superyates de lujo, una joya a medida para milmillonarios

Hacerse con un barco XXL puede costar cientos de millones. A igual tamaño, el estilo marca la diferencia.

El futurista diseño del Cronos.
El futurista diseño del Cronos.

"El dinero no da la felicidad, pero produce una sensación tan parecida que solo un auténtico especialista podría reconocer la diferencia". Quienes compartan esta célebre reflexión de Woody Allen estarán de acuerdo en que los yates que ilustran esta página pueden hacer morir de éxtasis a sus dueños. Hay muchas maneras de gastarse cantidades ingentes de dinero, cifras que escandalizarían a cualquiera, pero incluso a la hora de derrochar se demuestra si se tiene o no buen gusto.

Pocas personas en el mundo se pueden permitir un superyate de más de 50 metros de eslora, ya no digamos uno de más de 100 (los que llevan al menos un helipuerto). Las embarcaciones de estas dimensiones, que llegan a costar centenares de millones de euros, están diseñadas a la medida del comprador. El magnate ruso de la energía Roman Abramovich, famoso por ser el dueño del Chelsea FC, posee uno de los más famosos, el mastodóntico Pelorus: 115 metros, dos helipuertos, sistema antimisiles y piscina cubierta, entre otras comodidades. Todo por un precio estimado de unos 210 millones de euros, según diversos rotativos británicos.

El propio Abramovich palidecería al ver los estilosos diseños con que trabajan hoy los astilleros más exclusivos. Siguiendo en el tamaño campo de fútbol, quizá el modelo más llamativo presentado en los últimos tiempos corresponde al proyecto Atlas, un impresionante híbrido de velero y yate a motor desarrollado por el estudio británico H2 Yacht Design en colaboración con el diseñador Laurent Giles. Según destacan sus creadores en su sitio web, el resultado "demuestra el potencial de fusionar el volumen de un superyate con el grácil estilo de un velero", lo que desde el punto de vista del consumo se traduce en un ahorro de entre el 40% y el 60% cuando se despliega el velamen.

De líneas suaves, el buque presenta cinco cubiertas que destacan por estar poco recargadas de mobiliario, contribuyendo así a dar sensación de espacio, el auténtico lujo en toda embarcación. Cuenta con todo tipo de comodidades para los pasajeros, incluyendo piscina, jacuzzis, barcos más pequeños y hasta un garaje con capacidad para dos limusinas.

Siguiendo en el tamaño XXL, este mismo estudio británico, que evita hablar de precios ni compradores, firma otro atractivo superyate, esta vez completamente a motor. Se trata del proyecto Mars, un anguloso buque de 90 metros (y dos helipuertos) cuya silueta recuerda a la de los yates más pequeños. De cubiertas menos amplias, en este navío son los interiores lo que llama la atención, con unos acabados que desafían a los hoteles de lujo más modernos y que incluye, como si de una mansión se tratase, una piscina interior de siete metros.

Estilo rompedor. Esa es la expresión que mejor define al Cronos, un yate conceptual de 32 metros de eslora y formas imposibles desarrollado por dos estudiantes, Simone Mandella y Lorenzo Berselli, que ha recibido varios galardones, entre ellos el del Millenium Yacht Design Award, que reconoce todos los años las mejores ideas. Su diseño, futurista y opulento (especialmente en los interiores, revestidos de obras de arte originales), tiene el valor añadido de haber empleado la madera de bambú como materia prima, en detrimento de las más comunes fibras de vidrio, carbono o aluminio. El material, además de brindarle al yate un estilo exótico, favorece el aislamiento térmico, haciéndolo especialmente propicio para aguantar bien en las zonas más soleadas con poco coste energético.

Hay empresas que alquilan embarcaciones de estas dimensiones. La firma World Yacht Charter, por ejemplo, tiene buques de 50 metros a partir de 150.000 euros por semana, precio que puede alcanzar los 750.000 en el caso de un superlujoso yate a motor de 81 metros.

Islas flotantes, ¿el futuro del sector?

Las imaginativas islas artificiales que bordean parte de la costa de Dubái se pueden ver a través de Google Maps. Serán mucho más difíciles de ubicar en el mapa, en caso de que se acaben construyendo, las islas flotantes proyectadas por Yacht Island Design, un estudio británico afincado en Nottingham.

Se trata de enormes estructuras flotantes, de más de 150 metros de eslora sobre el pla_no, que buscan asemejarse con una isla tematizada. La compañía tiene los diseños de dos modelos ya listos: Tropical Island Paradise, basada en una ínsula con volcán, vegetación y cabañas, y The Streets of Monaco, una estructura que reproduce, como si de un parque temático se tratara, un fragmento de la ciudad-Estado (incluyendo el Hotel de París, el Casino, el Palacio Real, etcétera).

El estudio, que se ofrece a confeccionar islas a medida, sustenta sus peculiares navíos "sobre unas innovadoras plataformas flotantes que desafían las normas tradicionales del diseño naval", reza su web. Sobre el precio, ni palabra: a consultar con la compañía para cada caso.