Bajo el mandato del italiano la entidad ha explorado sus límites estatutarios

Un año de Draghi, un año de revolución en el BCE

Mario Draghi cumple hoy un año al frente del Banco Central Europeo (BCE), una institución que ha cobrado un papel esencial en la defensa de la continuidad del proyecto europeo.

Mario Draghi, presidente del BCE
Mario Draghi, presidente del BCE

A la edad en la que la mayoría de los trabajadores piensa en jubilarse y dar de comer a las palomas, Mario Draghi -65 años cumplidos hace dos meses- está lidiando con una crisis descomunal que amenaza con llevarse por delante la economía europea y, por arrastre, la de medio planeta.

Hoy se cumple un año desde que este italiano fue designado presidente del Banco Central Europeo (BCE), un organismo que ha pasado a ocupar un papel absolutamente esencial para evitar la desintegración del proyecto europeo. En sus 12 meses de mandato, Draghi ha revolucionado la institución, llevándola a actuar hasta límites fijados por sus estatutos fundacionales.

Entre los principales hitos que jalonan su primer año en Fráncfort, tres destacan especialmente: la inyección de alrededor de un billón de euros para aportar liquidez a los bancos europeos, las consecutivas bajadas del precio oficial del dinero hasta descender a su mínimo histórico (0,75%) -frente a la política excesivamente prudente de su predecesor, Jean-Claude Trichet-, y el anuncio de un programa de compra en mercados secundarios de deuda, para frenar la escalada de las primas de riesgo.

Este último aspecto es señalado por parte de muchos analistas como un punto de inflexión en la crisis de la deuda de la eurozona. El simple anuncio de que el BCE tomaría acciones decisivas en defensa del euro, ocurrido a finales de julio, desencadenó la mayor caída de la rentabilidad del bono español a 10 años en cinco meses.

Carácter pragmático

Una de las características más señaladas en la forma de ejercer el liderazgo por parte de Draghi es su carácter pragmático. "La labor que está desarrollando Draghi ha sido muy positiva", explica José Luis Martínez Campuzano, estratega jefe de Citigroup en España. "Sin restar méritos a su predecesor, las decisiones adoptadas por Draghi han sido más prácticas, más adaptadas a las posibles reacciones de los mercados".

Una de las bazas que ha sabido jugar Draghi a la perfección ha sido la capacidad intimidatoria del BCE. El italiano ocupaba el cargo de vicepresidente de Goldman Sachs para Europa antes de dar el salto a Fráncfort, y conocía perfectamente los resortes que mueven las decisiones de inversión de los jugadores del mercado.

"En situaciones tan complicadas como las que han vivido los mercados, era importante tener a alguien con una visión global de la crisis económica, y de los problemas concretos del euro", explica Campuzano. "Necesitábamos un cambio importante en la forma de dirigir el BCE y, desde luego, para la coyuntura actual, la elección de Draghi fue la idónea".

Uno de los grandes desafíos con los que ha tenido que lidiar el italiano es con la fuerte reticencia que había en Alemania ante la posibilidad de que el BCE comprara deuda soberana de países periféricos en los mercados secundarios. El banco central alemán (Bundesbank), otrora gran muñidor de los consensos dentro del consejo de gobierno del BCE, fue el único que se opuso formalmente a la adopción del plan, frente a 21 votos a favor de un total de 22.

Bordeando los límites estatutarios

El plan de compra de deuda por parte del BCE impulsado por Draghi ha llevado a la institución hasta los límites de su mandato estatutario: el control de los precios. El italiano ha dado la vuelta al argumento que se esgrimía desde el Bundesbank al asegurar que una medida semejante, no solo no provocará inflación, sino que será vital para evitar una caída de precios en ciertas economías.

Aunque los elogios hacia la labor de Draghi son mayoritarios, también hay voces críticas que señalan que el BCE sigue cometiendo algunos de los mismos errores que cometía cuando Trichet dirigía la institución. "El Banco Central Europeo sigue llegando demasiado tarde a apagar los incendios", comenta José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney. "Además, Draghi no habla de los auténticos problemas por los que atraviesa la eurozona, como son la recesión y las insostenibles tasas de desempleo".

Díez también critica que el presidente del BCE siga defendiendo la fórmula de austeridad extrema para el sur de Europa como una vía para atajar la crisis. "Está claro que su compromiso para comprar deuda periférica es un logro pero, ahora hay que ejecutar esa medida y ahí es donde Draghi no es de fiar".

Invitación del Congreso para que explique sus planes

La visita de Mario Draghi, la semana pasada, al parlamento alemán para explicar el programa de compra de deuda soberana de países con problemas, ha llamado la atención de otros legislativos. Es el caso del español, que va a cursar una invitación formal al presidente del BCE para que acuda a Madrid y ofrezca detalles a los parlamentarios españoles sobre el citado programa.

La iniciativa de solicitar la comparecencia de Draghi partió del grupo socialista que, en la Junta de Portavoces del Congreso de los Diputados, planteó esta posibilidad. El líder del PP en la Cámara Baja, Alfonso Alonso, decidió apoyar la propuesta (algo fundamental, dado que los populares ostentan la mayoría absoluta). Los portavoces del resto de grupos políticos también la secundaron.

De esta forma, en las próximas horas, el presidente del Congreso, Jesús Posada, cursará una solicitud formal para que Draghi comparezca en el Congreso para detallar el funcionamiento del programa OMT (operaciones monetarias directas, en inglés).

En el caso alemán, su encuentro con parlamentarios se produjo a puerta cerrada, aunque posteriormente Draghi ofreció una rueda de prensa. En Alemania había un fuerte recelo ante la posibilidad de que el BCE financiara por esta vía a países fiscalmente irresponsables.