Berlín se resiste a que Draghi relaje las primas de riesgo

Roma y Madrid bloquean la tasa Tobin para forzar la intervención del BCE

La cuenta atrás hacia el rescate de la deuda española ha entrado en Luxemburgo en una fase agónica con los primeros visos de batalla campal.

El Consejo de Ministros de Economía de la zona euro (Eurogrupo), reunido como cada mes de octubre en la capital del Gran Ducado, permitió constatar que Alemania se resiste a poner en marcha una operación que relajaría de manera definitiva la prima de riesgo española y, con toda probabilidad, pondría punto final a la llamada crisis de la deuda soberana (que no a la crisis económica). Pero también quedó patente la impaciencia del resto de socios con el bloqueo de Berlín, y empezó a reflejarse en escaramuzas ligadas a otros expedientes económicos.

Al concluir la reunión, el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, conminó a España a seguir por la senda de las reformas y a cumplir a rajatabla el objetivo de déficit para 2013, del 6,3%. Juncker no sugirió la adopción de nuevos recortes, aunque las previsiones del FMI apuntan a que España terminará 2012 con un déficit superior al 7%.

Italia, que en junio ya orquestó una rebelión contra las tesis alemanas, tomó ayer como rehén el impuesto sobre las transacciones financieras, una iniciativa que el Gobierno de Merkel, con el apoyo de París, quiere sacar adelante cuanto antes. Y el Gobierno de Mariano Rajoy, como ya hiciera en junio, parecía ayer dispuesto a pasarse a la trinchera italiana.

Fuentes diplomáticas españolas confirmaron la existencia de "negociaciones" con Roma para adoptar una posición común. Y aunque aseguraron que el Gobierno de Rajoy sigue siendo partidario de la tasa, reconocieron que se han reservado su posición definitiva a la espera de la evolución de los acontecimientos.

Al cierre de esta edición, ni Roma ni Madrid habían dado su apoyo a una tasa que hoy mismo se debatirá en Luxemburgo en la reunión del Consejo de Ministros de Economía de toda la UE (Ecofin). Aunque el eje franco-alemán solo necesita el apoyo de siete países más para impulsar la tasa Tobin, parece impensable que se pueda poner en marcha sin contar con dos de los principales mercados de la zona euro y en los que operan algunos de los mayores bancos del continente (Santander, BBVA, Unicredito...).

Italia y España cuentan, además, con otros potenciales aliados, como Chipre, que se resiste a las condiciones de su rescate, y Eslovenia, que también están reclamando una intervención del BCE para rebajar sus costes de financiación. Todos estos socios se consideran castigados por las dudas del mercado sobre la Unión Monetaria.

El titular español de Economía, Luis de Guindos, insistió antes de la reunión en la imperiosa necesidad de eliminar "todas las dudas que existen sobre el futuro del euro [porque] mientras existan es difícil que España se recupere".

Guindos recordó que la solución a ese problema pasa, a corto plazo, por la intervención el Banco Central Europeo, y a largo plazo, por la unión bancaria. Dos medidas que varios socios, con Alemania al frente, mantienen bloqueadas o al ralentí.

Wolfgang Schäuble, ministro alemán de Finanzas, se parapetó ayer en la semántica del rescate para frenar de nuevo la intervención del BCE a favor de España. "Yo creo al Gobierno español cuando dice que no necesita ninguna ayuda financiera adicional", señaló el ministro. Schäuble recomendó a España seguir con los ajustes presupuestarios y las reformas estructurales, pero obvió las demandas de Madrid sobre la necesidad de una tregua en la prima de riesgo para poder completar el proceso de saneamiento.

Berlín no oculta su temor a que la irrupción del BCE libere a los socios del euro (Italia y Francia, sobre todo) de la presión de los mercados y les permita dilatar el calendario de ajuste. Fuentes comunitarias consideran, sin embargo, que el Ministerio de Finanzas, dirigido por Schäuble, sería partidario de aflojar la presión, una actitud que no comparte el equipo de la canciller Angela Merkel.

Parece descartado, sin embargo, el escenario de un choque de trenes entre Berlín y Madrid porque sería devastador para el conjunto de la zona euro. Las fuentes consultadas apuestan por una intervención del BCE previa solicitud española de ayuda al Mecanismo Europeo de Estabilidad, el fondo de rescate inaugurado ayer en Luxemburgo.

El Eurogrupo revisaba ayer, precisamente, si los planes presupuestarios y de reformas presentados por Guindos bastan para solicitar esa ayuda. El ministro aseguró ayer que "España tiene que hacer su parte y lo va a hacer". Y ante las crecientes dudas sobre el cumplimiento del objetivo de déficit de este año (6,3%), el ministro apostó por "cumplir el objetivo del año que viene "a pesar del "contexto de crecimiento negativo". "Ahí es donde está el esfuerzo que tiene que realizar España", dijo. Y ahora espera la recompensa del BCE.

Eslovenia se suma a la lista de países del euro en apuros

La necesidad de ayuda financiera se extiende como una plaga entre los países de la zona euro. Tras los rescates totales de Grecia, Irlanda y Portugal, las negociaciones para la ayuda a España y las dudas de Chipre para solicitarla, Eslovenia es el último en sumarse a la lista de países en apuros. Su ministro de Finanzas, Janez Sustersic, reconoció ayer las debilidades del país, al tiempo que reclamó que la petición del rescate no sea condición inamovible para que el BCE active las compras de deuda en el mercado secundario.

"Eslovenia tiene dificultades y podría necesitar ayuda de la Unión Europea", afirmó ayer sin tapujos la ministra austriaca de finanzas, Maria Fekter. "Tenemos que asegurarnos de que la deuda en Europa no crece y tenemos que reducirla", añadió. Eslovenia, el primer país del exbloque socialista en sumarse a la divisa europea, comenzó a registrar serios apuros de financiación en el mes de agosto, cuando la rentabilidad del bono a diez años alcanzó el 7%, un nivel que, una vez superado ya desató el rescate de Portugal, que ayer logró un año más para cumplir su objetivo de déficit.

Grecia no logra aún la prórroga y se prepara para la llegada de Merkel

La presión para que Grecia mantenga los compromisos pactados a cambio de la continuación del segundo rescate no cesa. A pesar de que el gobierno de Antonis Samaras ha declarado que si no llega parte del nuevo paquete de ayudas, el país no podrá hacer frente a sus pagos de deuda en el mes de noviembre, el Eurogrupo decidió mantenerse firme ayer y aplazó de nuevo la decisión que tanto espera Atenas. El dilema es si dar o no a Grecia más tiempo para corregir su déficit o si desbloquear ya el siguiente tramo del rescate, por 31.000 millones de euros. El Eurogrupo está pendiente del informe de los inspectores de la troika (formada por la Comisión, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional), que negocian con el Gobierno de Atenas un nuevo ajuste adicional de 11.500 millones de euros en los próximos dos años. Y mientras llega su veredicto, el gobierno griego insiste ante Bruselas para suavizar el rigor del plan de ajuste que le exigen sus socios europeos.

Además, Atenas afrontará hoy el severo escrutinio de la canciller alemana Angela Merkel, que hoy llega a la capital helena entre fuertes medidas de seguridad.

Merkel, que viajó por última vez a Atenas en el año 2007, mantendrá el discurso que ha sostenido durante toda la crisis para que Grecia cumpla sus compromisos ante la comunidad internacional.