Draghi confirma la compra ilimitada de deuda a corto plazo, pero insiste en una "estricta condicionalidad"

Condiciones del BCE para el auxilio: España tendrá que pedir el rescate y cumplir

No ha habido sorpresas. Mario Draghi ha dicho lo que todos esperaban y ha confirmado que habrá compras ilimitadas de deuda en el secundario. Eso sí, habrá estricta condicionalidad. Si España quiere ayuda, tendrá que pedir el rescate y si no cumple las condiciones, se le retirará.

Mario Draghi, presidente del BCE
Mario Draghi, presidente del BCE

Condicionalidad, estricta condicionalidad. Casi las primeras palabras que han salido de la boca del presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, han sido un claro mensaje a los Gobiernos que esperan como agua de mayo el maná de las compras de deuda. Estas adquisiciones llegarán y serán ilimitadas, pero hay mucho que cuidar en el engranaje de la actual zona euro y cada palo tiene que aguantar su vela. Alemania tiene condicionalidad y España e Italia tienen sus compras de deuda. "El programa no funcionará si los países no toman medidas", remarcó el mandatario del supervisor.

"Existen temores por parte de los inversores sobre la irreversibilidad del euro. Tendremos un mecanismo para evitar escenarios destructivos para la zona euro", ha tranquilizado Draghi. Punto para España e Italia. Y mensaje para Alemania y los halcones del euro: "El BCE se adhiere estrictamente a su mandato". Hay tensiones que están impidiendo que se transmita adecuadamente la política monetaria del supervisor y en su mano (y en su mandato) está evitarlo.

Condicionalidad, condicionalidad y más condicionalidad

Para eso comprar deuda a plazos cortos se considera imprescindible, así que Draghi no viola los mandamientos del sacrosanto BCE. Eso sí, "los Gobiernos deben continuar con sus reformas y activar los fondos de rescate cuando las circunstancias financieras así lo aconsejen, con una estricta condicionalidad. El cumplimiento de las condiciones será imprescindible para que el FEEF [el fondo de rescate temporal] y el MEDE [el futuro fondo de rescate permanente] actúen". Punto para Alemania.

Y la condicionalidad será vigilada. Los países que quieran ayuda tendrán que pedirlo a los fondos de rescate. Draghi incluso habló de la necesidad de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) vigile que las naciones rescatadas cumplan el plan macroeconómico al que estén sujetas. "Las condicionalidades serán efectivas para cada país. La efectividad [del programa] será total siempre que la condicionalidad se respete de manera absoluta". Por el contrario, el apoyo será retirado si se incumplen las condiciones o cuando termine el problema. Si el país cumple, el BCE realizará las compras de forma discrecional; es decir, no pone límites.

Este párrafo de Draghi tiene nombre y apellidos. Está dedicado en la parte mala a España e Italia y en la parte buena (que ellos consideran buena) para Alemania. Los países con problemas tienen el auxilio a sus pies, pero tienen que pedirlo, firmar las condiciones que les pidan y cumplirlas. Eso se vigilará de forma continuada. En cuanto haya incumplimiento, se corta el salvamento.

Compras en la parte corta de la curva

Más detalles: la intervención se hará en la parte baja (bonos hasta tres años) de la curva de deuda y no se establecen límites de cantidad. Las compras se publicarán de manera semanal y la liquidez que se introduzca con ellas será esterilizada. Esto significa que no se aumentará el dinero en circulación, lo que protege de tensiones inflacionista. Otro punto que ha ganado Alemania en la batalla. El BCE renuncia a hacer como la Reserva Federal, su hermano estadounidense.

Después de la introducción del presidente del BCE, llegó el turno de la rueda de prensa. Y ahí Draghi tuvo que defenderse. ¿Por qué se toma esta decisión? ¿Están todos los riesgos ponderados? ¿No será peligroso para la inflación? "Tenemos evidencias de que los mercados de la zona euro están fragmentados: liquidez, rentabilidades, diferenciales... La decisión que hemos adoptado hoy es mantener la estabilidad de los precios. Estas decisiones son necesarias para conseguir nuestros objetivos de inflación".

Draghi tampoco se libró de explicar por qué comprar deuda soberana de los países con problemas a 10 años viola el mandato del supervisor y hacerlo a tres años no lo hace." La máxima efectividad de las compras se produce con las compras en plazos de hasta tres años", respondió. Otra vez, eso es responsabilidad de la política monetaria y su efecto en la economía demostrará que está funcionando.

¿Por qué va a funcionar esta vez?

Pronto llegó la pregunta que los mercados y los inversores no han dejado de hacerse durante todo el verano. "Es la tercera vez que se hace un programa de compra de bonos, ¿por qué va a funcionar este?", inquirió el periodista del Wall Street Journal. Draghi empezó defendiéndose: "No estoy de acuerdo en que los otros dos programas no funcionaran". Pero pronto fue a lo fundamental: "Vamos a hablar del presente". Y resulta que el programa que acaba de aprobar el BCE tiene una diferencia fundamental con el resto: precisamente, lo que no quería España, la condicionalidad. "La condicionalidad es la diferencia más importante, porque realmente une la intervención del BCE con el programa macroeconómico que se imponga al país en apuros y la presión del resto de las naciones que tienen que aprobar el rescate".

Los 'palos' de Draghi a Rajoy

La rueda de prensa de Draghi ha sido dura con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. En su introducción, el mandatario ha sido suave, no ha hablado de países concretos ni a reprochado nada a nadie. Pero las preguntas de los periodistas fueron incisivas y Draghi no dudó en responder con todas las palabras. "¿Es esto un rescate blando?", fue una de esas interpelaciones. La contestación fue rotunda: "No, para nada, solo hay que mirar las condiciones establecidas en los fondos de rescate".

Esta respuesta es un duro revés para Rajoy, cuyo Gobierno tiene una lucha dialéctica para suavizar todo el lenguaje que rodea el posible (más que probable, después de hoy) rescate. Pero es que Draghi tuvo otra andanada directa a la línea de flotación de los argumentos del Ejecutivo. El presidente del BCE aludió hace un mes a que las primas de riesgo de algunos países eran injustificadas y Rajoy lo ha usado durante todo el verano para justificar que la crisis de la deuda soberana no es responsabilidad nacional. "¿Piensa usted que todas las rentabilidades extras están provocadas por un miedo a la ruptura del euro?", preguntó una periodista. "No", contestó Draghi. "Están ahí en parte por sus equivocadas decisiones políticas. No reflejan solo miedo, también reflejan la calidad crediticia de esos países".