EDITORIAL

Dirección clara para el automóvil

El pequeño repunte de las matriculaciones de coches experimentado en agosto, por el adelanto de compras para eludir la subida del IVA del 1 de septiembre, es solo eso: un dato coyuntural basado en hechos como que en solo tres días de la última semana de agosto se hayan vendido 15.000 coches a particulares, tal y como hemos informado desde estas páginas. El descenso de las ventas en el año es del 8,5%, y eso con respecto a un 2011 catastrófico. Pero el dato sirve para recordar la complicada situación de un sector sobredimensionado a nivel europeo y abocado a importantes cambios de dirección, no solo de capacidad, sino también de mercados, tecnológico, de marketing y de producto. En general, las empresas y los trabajadores del automóvil han demostrado sobradamente y aun en momentos de serias dificultades su responsabilidad con la industria española. El hundimiento de las compras, tras cinco años de crisis económica acosando la capacidad económica de los hogares, está poniendo de nuevo a prueba a compañías y plantillas. Esa es la razón por la que un sector que encabeza las exportaciones españolas está en su derecho de exigir seguridad en el futuro. Y eso no significa necesariamente nuevas ayudas, pero sí una coherencia que el Ministerio de Industria todavía debe demostrar.