Pequeños Gigantes | Laborsalus

Ninguna oficina sin equipo de urgencias

En solo cuatro años y con una agresiva política de compras, Laborsalus se ha convertido en el segundo grupo más importante en salud laboral y prevención de riesgos

Un plan estratégico de por medio, diferencias irreconciliables y una dimisión irrevocable sacaron a Manuel Subirana de su cómodo despacho y le llevaron a abandonar una carrera de éxito. Por poco tiempo, porque hacerse un hueco en el sector de la salud laboral y la prevención de riesgos laborales fue relativamente fácil para Subirana, principal impulsor de Laborsalus y actual consejero delegado del grupo.

Avalado por una amplia trayectoria y experiencia profesional como experto en mutuas de accidente, es consciente de que el sector está muy atomizado y de que para "ser rentables hay que integrar servicios y empresas".

Y dicho y hecho, en 2008 Subirana empezó a comprar compañías y a poner en marcha una agresiva política de crecimiento. Primero adquirió la Central de Control Médico Prevención y luego, todo fue un suma y sigue. Continuó con la adquisición de Gestió i Prevenció, Centros Sanitarios General, Medigest, Prymsa y Proyecto de Salud Laboral, Prevención Outsourcing (a Bureau Veritas) y Prevysalus. Culminó en diciembre pasado con la compra de la joya de la corona para Laborsalus, la filial de riesgos laborales de Mapfre.

En menos de cuatro años el grupo se ha colocado como el segundo operador privado en España, solo superado por el grupo MGO. En este tiempo, Laborsalus ha pasado de una facturación de 9,5 millones de euros y una plantilla de 150 trabajadores, a 24 millones de euros y 400 trabajadores en 2011, cifra que esperan mantener o incrementar ligeramente este año a pesar de la crisis.

Y ¿la crisis?, ¿no afecta al sector o, al menos, a Subirana y sus seis socios? "Evidentemente, sí. Las perspectivas son malas por la recesión y aunque las oportunidades de compra son grandes, el mayor escollo es la financiación", señala. El momento "es duro, pero este país tiene que funcionar y funcionará, y cuando eso pase queremos estar preparados para cuando se produzca el cambio de ciclo", añade.

En España esta actividad se reparte a partes iguales entre tres tipos de figuras jurídicas: las sociedades de prevención de accidentes (SPA), las mutuas de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales de la Seguridad Social (MATEPSS) y los servicios de prevención ajenos, operados por empresas privadas.

El quid de la cuestión para abrirse paso "no es tanto presentarte como un prestador de servicios sino como un socio que resuelva problemas, y nosotros no queremos ser un mero proveedor, sino ayudar a nuestros clientes a mejorar en eficiencia y calidad", destaca. Sus clientes suman ya 15.000 empresas con 200.000 trabajadores. Laborsalus opera en toda España con siete direcciones generales repartidas por áreas geográficas en Madrid, Baleares, Cataluña (que comprende además de esta comunidad las de Navarra y Aragón); Suroeste (Andalucía y Extremadura), Norte, que incluye las Comunidades Autónomas de Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco y La Rioja; Este (la Comunidad Valenciana y Murcia); Centro (las dos Castillas y León) y Canarias.

Algunas de las características que distinguen a Laborsalus de otras mutuas son que cuenta con acreditación de ámbito nacional en todas las áreas técnicas, incluida la construcción y centrales nucleares; tiene sus propias unidades móviles, y sus servicios cubren desde la prevención integral y la salud laboral hasta la formación y la consultoría. Laborsalus tiene en "la vigilancia de la salud una de sus mayores herramientas para la prevención de los riesgos laborales en la empresa, que incluye exámenes específicos, evaluaciones del puesto de trabajo e informe y medidas preventivas", apunta Subirana. Y lo mismo sucede con la formación personalizada y con la consultoría. Laborsalus "proporciona asesoramiento personalizado en función del sector y área de trabajo, aportando valor añadido".

A pesar de que el sector esté muy fraccionado con muchas empresas y muchos servicios, "en el mercado hay más de 900 servicios de prevención", ofrece un enorme potencial de crecimiento y tiene una demanda estable, fruto de una legislación de salud laboral y prevención de riesgos laborales que deben aplicar todas las empresas españolas, "ya sea a través de un departamento propio o cediendo la gestión a un servicio de prevención ajeno como nuestra compañía". La entrada en vigor en 1995 de la directiva comunitaria sobre salud laboral y prevención de riesgos laborales "obliga a las empresas a velar por la salud de sus trabajadores, a adaptar el trabajo a la persona y no al revés. La salud es un servicio de valor añadido y con la salud no se juega", finaliza Subirana.

Datos básicos

Actividad. La empresa especializada en salud laboral y prevención de riesgos laborales ofrece también formación personalizada y gratuita al cliente, consultoría a la medida en función del sector y el área de trabajo y estudios sectoriales sobre seguridad y salud en el trabajo.

Resultados. En cuatro años, y tras la compra de la filial de Mapfre, se ha situado como segundo operador del sector, solo por detrás del grupo MGO, con una facturación de 24 millones de euros en 2011, cifra que esperan aumentar este año.

Clientes. Con más de 400 trabajadores en plantilla, da servicio a 200.000 trabajadores de 15.000 clientes en toda España. La empresa cuenta con siete direcciones territoriales, incluidas las de las islas Canarias y las Baleares.

Cuando el pez chico se comió al grande

¿Quién dijo miedo? Ni la crisis económica ni la atomización del sector parecen arredrar al equipo directivo de Laborsalus. Manuel Subirana tiene ahora su despacho en la emblemática Torre Mapfre de Barcelona, donde se encuentra la sede central. En Cataluña son líderes. Tras la exitosa compra de Mapfre Servicio de Prevención (MSP) y filial del grupo homónimo, la empresa no solo no está dispuesta a frenar su plan de crecimiento, sino que prevé continuarlo mediante la adquisición de otras firmas tanto en Cataluña como en el resto de España.

"La operación estratégica de Mapfre", reconoce Subirana, "no es sino una punta de lanza de un plan de negocio del que solo estamos en la fase inicial de desarrollo de nuestra actividad".

En España, el sector mueve 1.000 millones de euros anuales y ofrece "un enorme potencial de crecimiento". El problema más grave hoy es "conseguir financiación bancaria. En una situación tan complicada como la que vivimos, no queda más remedio, muchas veces, que poner en riesgo tu propio patrimonio personal, y esa es una decisión nada fácil", confiesa.

"El objetivo, además de seguir creciendo, es ser rentables, y en este contexto de crisis brutal eso solo se puede lograr con buenos servicios", asevera. La compra de Mapfre tuvo el apoyo de los Gobiernos central y autonómico, que participaron también en su financiación. "Un gesto que valoramos como un voto de confianza de las Administraciones en el proyecto, ", concluye.