En torno a los 4.800 millones de dólares

Egipto pide al FMI un préstamo para fomentar el crecimiento y crear empleo

Las autoridades egipcias han pedido este miércoles formalmente a la directora ejecutiva del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, que esta institución respalde con financiación sus reformas económicas para impulsar el crecimiento y el empleo.

En su visita a la capital egipcia, Lagarde se reunió con el presidente, Mohamed Mursi, y con el primer ministro, Hisham Qandil, quien explicó que el préstamo que se solicitará al FMI tendrá un valor de "4.800 millones de dólares o más".

Qandil señaló en una rueda de prensa conjunta con Lagarde que los detalles se tratarán en próximas reuniones con la delegación del FMI, pero que el préstamo tendrá una duración de cinco años, con un periodo de gracia de 39 meses y un interés del 1,1%.

Según el primer ministro egipcio, las negociaciones para definir los términos del programa comenzarán mañana, cuando se fijará una hoja de ruta para firmar el acuerdo en noviembre o diciembre.

"Las autoridades han indicado que a Egipto le gustaría que el FMI apoye financieramente el programa económico de Egipto para ayudar al país a recuperarse y a sentar las bases de un crecimiento fuerte que beneficie a todos", señaló Lagarde.

Asimismo, anunció la llegada a comienzos de septiembre de una misión técnica que abordará con el Ejecutivo egipcio su programa de reformas y el modo en que se concretará el apoyo financiero.

La francesa destacó los "desafíos considerables" a los que se enfrenta Egipto, como retomar el crecimiento y reducir los déficit presupuestario y en su balanza de pagos.

Pese a ello, Lagarde se mostró "impresionada" por la estrategia y la ambición de Mursi, elegido como presidente en junio, y de Qandil, que fue designado primer ministro el pasado mes de julio.

La máxima responsable del FMI recordó los principales objetivos del programa: mejorar la estabilidad económica, restaurar la confianza para atraer la inversión y la creación de puestos de trabajo, y reducir los altos intereses que el país árabe paga en la actualidad por financiarse.

El pasado febrero, Egipto abrió negociaciones con el FMI para un préstamo de 3.200 millones de dólares, aunque finalmente la cantidad será superior, algo que Lagarde atribuyó a que "la situación ha cambiado significativamente, (ya que) hay un presidente elegido democráticamente con su propia visión y su estrategia".

Qandil, considerado un tecnócrata cercano a los islamistas, insistió en que "el FMI envía un mensaje claro al mundo a cerca de que esta economía va recuperándose y de que Egipto no solo puede recibir préstamos, sino que también puede devolver esos préstamos con sus intereses".

El primer ministro enfatizó que Egipto no puede seguir acudiendo al mercado interno para financiarse y que el préstamo del FMI permitirá al Gobierno encontrar en mejores condiciones.

Sin entrar en detalles, Qandil anticipó que entre los aspectos del programa de reforma económica de su gobierno figuran una disminución del déficit presupuestario, la llegada de los subsidios a quienes realmente lo necesitan y la ayuda a los más desfavorecidos.

La economía egipcia se encuentra inmersa en una grave crisis tras la revolución que acabó con la Presidencia de Hosni Mubarak, en febrero de 2011, lastrada por el déficit presupuestario y la carencia de divisas generada por el descenso del turismo.