Mercados

El mercado se aferra a la promesa del BCE de actuar

El Ibex gana el 4,3% en la semana y conserva los 7.000, con un volumen ínfimo. La presión se frena en la deuda a corto plazo

Aunque haya sido en medio de la sequía de negociación propia del mes de agosto, la interpretación optimista del mensaje lanzado por el BCE ha calado esta semana en la Bolsa y la deuda española. Mario Draghi avanzó el pasado 2 de agosto su intención de reactivar las compras de deuda soberana, si bien a condición de que el país beneficiario solicite el rescate a sus socios europeos. Y aunque tal condición implique un reconocimiento obvio de debilidad y de dificultad máxima de financiación, los inversores apuestan por ver en ello una solución a la crisis. Al menos es una fórmula concreta con la que garantizar que España o Italia, los países ahora en el disparadero, cuentan con los mecanismos de apoyo con los que responder por su deuda ante los acreedores. Así, en la nueva fase en la que entra la interminable crisis europea -que ha cumplido además esta semana cinco años, tras mutar de crisis financiera en crisis de deuda-, el BCE asume un nuevo papel, no ya de apagafuegos de último recurso, sino de refuerzo a la acción política que se active desde el fondo de rescate europeo, y que la institución que preside Mario Draghi completará con las compras de deuda que sean necesarias para devolver la estabilidad a los mercados.

La evidencia más clara de la confianza de los inversores en el papel rescatador del fondo europeo y, en especial, del BCE se ha visto en la evolución de la deuda a más corto plazo. Draghi avanzó que sus compras de bonos se concentrarían en los plazos más cortos -un aviso de paso para que los gobiernos no descuiden los objetivos fiscales y no se relajen en sus compromisos de deuda a largo plazo- y sus palabras han traído un fuerte alivio a la deuda española a dos y tres años que se ha confirmado al término de la semana. Los inversores ya reaccionaron de entrada con compras de estos activos, ante la expectativa de que en un momento no lejano el BCE acudirá a comprar, probablemente a un precio superior. La semana comenzó por tanto con fuertes caídas de rentabilidades. El bono a dos años quedó el viernes en el 4,19%, con lo que se relaja desde el 4,93% del pasado 1 de agosto, la jornada previa a la reunión mensual del BCE. En el plazo a tres años, la evolución ha sido similar, con un recorte en ese periodo del 5,7% al 4,96%.

El aire fresco no ha llegado sin embargo a los plazos más largos, de modo que la prima de riesgo española -que mida el sobrecoste que exige el mercado al bono español a diez años frente al alemán al mismo plazo- cerró la semana en los 552 puntos, con un avance en la jornada de 11 puntos. No en vano, aún quedan numerosos interrogantes de la crisis por resolver, que solo la inactividad propia del mes de agosto está permitiendo que no hagan mella en mayor medida en el ánimo de los inversores.

La tregua es extremadamente frágil a la vista del mínimo volumen de negocio en la Bolsa, que en la sesión del viernes no alcanzó los 1.000 millones de euros, una situación que no se daba desde agosto de 2010. Aun así, el avance del Ibex ha transcurrido en paralelo al respiro que se ha tomado la deuda soberana española en los plazos más cortos. La recta final de la semana ha sido de ligeros descensos, con una caída del 0,88% para el selectivo español en la jornada del viernes, pero al chasco inicial que siguió al mensaje de Draghi le sucedió después un rally bursátil del 13,14% en tres días que ha permitido salvar la semana sobre los 7.000 puntos, en los 7.047,7 puntos. Así, el Ibex recupera una cota a la que no cotizaba desde principios del mes de julio y que ha resistido a la caída acumulada del 2,5% en las tres últimas sesiones de la semana. En la semana conquistó incluso los 7.200 puntos.

La Bolsa española arroja el mejor balance semanal entre las europeas, con un alza del 4,3%, seguida de la subida del 3% de la Bolsa italiana. El resto de parqués europeos también cierra la semana en positivo, aunque con avances más moderados, del 2,13% para el Euro Stoxx; del 1,15% para el Dax, el 1,03% para el FTSE y del 1,82% para el Cac parisino.

Caídas de Bankia y Banco de Valencia

En el mercado español, la insólita protagonista de la semana bursátil ha sido Bankia, que gracias a los repuntes de los últimos días había llegado a duplicar con creces su valor en Bolsa. Se disparó el 63% en cuatro sesiones en un impulso plenamente especulativo, que contagió a Banco de Valencia. Pero el FROB frenó en seco el rally y salió a recordar que los accionistas de ambas entidades deberán asumir las pérdidas que se deriven del saneamiento. Bankia cayó el viernes el 19,8% y Banco de Valencia, el 17%.

Fitch aprecia riesgos en deuda sénior

La agencia de rating Fitch emitió el viernes su veredicto sobre el memorando de rescate a la banca, que en su opinión no será el punto y final para la reforma del sistema financiero español "dada la difícil situación económica y las condiciones del mercado". Advierte además de uno de los aspectos que más inquietud ha causado entre los inversores, la posibilidad de que los tenedores de deuda sénior de la banca española también deban asumir pérdidas, no solo los de deuda subordinada y preferentes. "Al enfatizar de manera explícita la intención de proteger los depósitos de los clientes y de minimizar el coste para los contribuyentes, podría interpretarse como la sugerencia implícita de que los tenedores de deuda sénior podrían afrontar pérdidas potenciales en el caso definitivo de bancos no viables", apunta la agencia.

Las cifras

7.047 es el nivel al que cerró el Ibex el viernes, tras haber superado los 7.200 puntos en la semana.

6,9% es la rentabilidad que marca el bono español a diez años, que no cede posiciones en la semana.

4,19% es el rendimiento del bono español a dos años, que se ha relajado desde el 4,93% previo a conocerse el mensaje del BCE.

932 milllones de euros es el reducido volumen negociado el viernes, según datos de Infobolsa