TRIBUNA

La gestión de inversiones en la tormenta financiera

Si algo nos ha enseñado la tan traída y llevada crisis, tanto a los profesionales como a los inversores particulares, es la necesidad de ser dinámicos y proactivos a la hora gestionar nuestro dinero, no quiero decir con esto que lo tuviéramos olvidado, o que nos hubiéramos tornado irresponsables, pero cuando los mercados van viento en popa es más fácil que aparezca la relajación.

Grandes paradigmas de la gestión, que se creían verdades cuasi absolutas hace pocos años, han quedado reducidos a la nada y han puesto en cuarentena a una gran cantidad de estrategias, de gurús y de certezas, mientras que ciertos conceptos clásicos han vuelto con fuerza demostrando su vigencia.

Tomemos a modo de ejemplo la consideración del activo libre de riesgo, no hace mucho tiempo que prácticamente estaba ligada a cualquier activo de renta fija emitido por un estado, sin tener en cuenta que prácticamente la totalidad de los estados modernos han quebrado en los últimos 200 años, España concretamente en tres ocasiones y de que la probabilidad de que en los próximos doscientos vuelva a suceder es altísima.

La aparición de los cisnes negros es otro de los factores que han marcado el devenir de los mercados, aunque el término nos parezca nuevo desde que Taleb lo refirió en su libro en 2007, ya Juvenal utilizaba esta expresión para definir sucesos raros, extremos y difícilmente previsibles, pero que a lo largo de la historia han marcado el camino.

El VAR se había convertido para muchos en la herramienta definitiva para gestionar el riesgo de nuestras carteras, pero la realidad nos ha demostrado que los sucesos que se desarrollan en las colas de la Normal, a pesar de que la probabilidad de que se produzcan es baja, tienen un impacto tan grande que no podemos obviarlas y debemos estar preparados para todo. Es por lo tanto en la gestión de los riesgos, en el ámbito en que esta crisis nos ha dado una verdadera lección, demostrándonos una vez más que la prudencia y el sentido común son los mejores consejeros a la hora de afrontar nuestras inversiones, convirtiéndose en el eje que debe regir nuestra gestión, back to basics, las recetas mágicas al igual que las dietas milagro, nos pueden hacer ganar una batalla, pero la guerra de los mercados es larga.

Si alguna herramienta se ha demostrado efectiva a lo largo del tiempo para conseguir nuestros objetivos, proteger nuestro capital como eje principal de nuestra política de inversiones y obtener rentabilidades adicionales en segundo término, es la diversificación, y más cuando cualquier inversor medio tiene a todo el mundo y miles de activos a un solo clic.

Tendemos a pensar que "esta vez será diferente", pero los ciclos económicos se repiten de forma indefinida purgando el siguiente los excesos del anterior, como el ciclo de la vida y alimentándose unos a otros, de tal forma que vigilar y analizar en qué parte nos encontramos y dónde están las oportunidades, debe ser nuestro leitmotiv.

Hemos pasado de tener un toque exótico en nuestras carteras, al incluir mercados emergentes, a encontrarnos que esos mercados son actualmente imprescindibles, se han convertido en muchos casos en refugio de inversores ante las turbulencias en los países desarrollados, al conseguir aunar grandes tasas de crecimiento con bajas tasas de inflación y un desarrollo tanto externo como interno.

Es más estamos poniendo ya nuestra atención en los próximos emergentes, Next 11, como acuña Goldman, igual que en su momento pusieron en el mapa el acrónimo BRIC, países en vías de desarrollo con un potencial espectacular, donde encontrar oportunidades fuera de los cauces habituales.

En definitiva, la gestión de la cartera en función del riesgo, la inversión global en busca de los mercados con mayores potenciales, controlar nuestro apalancamiento y la distribución en diferentes clases de activos nos conducirán sin duda al éxito, como podéis ver todo cambia para seguir igual.

Pedro David Álvarez. Profesor del Master Análisis Técnico, Gestión de Carteras y 'Day-Trading' de EUDE, y Gestor de Banca Privada