En mayo los inversores foráneos sacaron de España 25.573 millones, 238.000 en 12 meses

Continúa la fuga de capital extranjero

La huída continúa. Las cotas en las que se mueve la prima de riesgo revelan que los inversores escapan del país a cualquier precio, venden deuda española aunque esté seriamente devaluada. Los extranjeros sacaron en total 25.573 millones de euros el pasado mayo; 238.000 en 12 meses.

La bandera española ondea en el tejado del Banco de España
La bandera española ondea en el tejado del Banco de España

España se ha convertido en un país tóxico, los inversores extranjeros no quieren ni oír hablar de él. Ni ingentes paquetes de recortes de gastos, ni fuertes subidas de ingresos, ni un rescate para la banca... Solo el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, simplemente con su voz, ha sido capaz de aplacar a los mercados. Pero los meses pasados fueron de color gris oscuro tirando a negro.

La prima de riesgo es el termómetro más visible del temor que provoca España, y los datos concretos confirman que el dinero foráneo volvió a salir en desbandada el pasado mayo, según la balanza de pagos presentada hoy por el Banco de España. Y eso que en mayo el riesgo país -la diferencia entre lo que ha de pagar España por financiarse a 10 años frente al sacrosanto bund alemán al mismo plazo- se mantuvo por debajo de los 540 puntos. Un nivel estratosférico, al igual que el actual que divaga alrededor de los 530, pero lejos del récord de la época euro que rozó la semana en los 650 puntos.

En total, los inversores extranjeros sacaron de España 25.563 millones de euros en mayo, precisamente el mes en el que estallaron los problemas de BFA-Bankia y que han desembocado en su nacionalización. De esta cantidad, 12.200 millones fueron ventas de acciones y, especialmente, de deuda pública, que supone alrededor del 80% del mencionado importe; y los 13.363 millones restantes fueron de "otras inversiones", que incluyen esencialmente salidas de depósitos y cancelaciones de préstamos del exterior al sistema financiero nacional. La banca extranjera continúa con su política del puño cerrado hacia la banca española. Las cifras cambiarían también si se añaden las cantidades procedentes del BCE y reflejadas en las inversiones del Banco de España , como se recoge en el cuadro 17.12 del Banco de España.

Método de contabilizar

El Banco de España, en su nota de prensa, explica que la salida neta de capitales fue de 41.294 millones en mayo, pero el supervisor suma las salidas de dinero extranjero tanto de inversiones de cartera (12.200) como de "otras inversiones" (13.363 millones); además, añade las "otras inversiones" españolas en el extranjero (18.560 millones), resta las desinversiones de cartera en el exterior (3.001 millones) y retoca el total con la resta de las inversiones directas de España en el exterior por 1.860 millones (en filiales nacionales en el extranjero ya sea en forma de ampliaciones de capital o de préstamos directos) y suma las del exterior en España (621). Además, realiza otros ajustes que terminan por dar la cifra que publica el Banco de España en su comunicado.

Fuentes del supervisor que preside Luis María Linde explican que, como balanza de pagos que es, los importes se compensan, si bien otros economistas señalan que los datos no son homogéneos y que no deben sumarse,al menos de cara a ver los flujos de las inversiones en España por parte de los inversores. Aseguran que en este caso no se debe comparar el importe que los extranjeros sacan de España con el de las inversiones que los propios españoles repatrían de otros países para destinarlo a comprar activos nacionales. Así, por ejemplo, siguiendo la lógica de una balanza, el hecho de que un español desinvirtiera 100 euros en Bolsa austriaca para traerlos a la española compensa la desinversión en deuda pública española de un inglés por otros 100 euros.

Otra gran mala señal es que la desconfianza de la banca extranjera hacia el sistema financiero español se agrava: le retiró 13.363 millones de euros en mayo y confirma que su dependencia del BCE continúa en máximos nunca vistos. La cantidad que ha huido supone un importante aumento respecto al importe que se marchó en abril: 4.623 millones. El importe prestado en el mes por el organismo que dirige Mario Draghi, que es canalizado a través del Banco de España, sumó 42.265 millones de euros.

La buena noticia (las cursivas no son casualidad) está en que, en cuanto a inversiones de cartera (deuda pública principalmente y renta variable), los españoles se trajeron 3.001 millones de euros. Es decir, vendieron activos fuera (deuda alemana o francesa, por ejemplo) para comprar bonos o letras soberanas del Reino de España o acciones cotizadas en el parqué nacional.

Espantada equivalente al 22,2% del PIB en 12 meses

Muy lejos quedan los registros conseguidos entre los años 2004 y 2007, cuando los inversores extranjeros llegaban a España atraídos por la seguridad del paraguas del euro e inyectaban en el país hasta 26.500 millones de euros en un solo mes en deuda y acciones, como pasó en junio de 2005. La prima de riesgo era entonces testimonial y la financiación llovía del cielo desde los sistemas financieros del norte de Europa. Nada parecido a la situación actual. Los Pirineos se han convertido en una frontera. No entra dinero; solo sale.

La alerta roja saltó marzo, cuando el capital extranjero huyó a un ritmo no visto desde la quiebra de Lehmam Brothers, en septiembre de 2008. Pero las malas noticias vienen desde mucho más atrás. Las ventas de inversiones de cartera (principalmente bonos y deuda) de los inversores foráneos fueron de 133.200 millones en los últimos 12 meses, y si a esta cantidad se suma la partida de otras inversiones (depósitos y financiación al sistema financiero) la huida de los últimos 12 meses supera los 238.000 millones de euros. La cifra es inquietante, puesto que supone el 22,2% del Producto Interior Bruto (PIB) español en 2011, de 1,07 billones de euros, según los datos del Instituto Nacional de Estadística